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De Niño a rotunda realidad

Publicado por Jesús Alba  /   febrero 03, 2017  /   Publicado en Las promesas, Video  /   Ningún comentario
NombreFernando NiñoEquipoVillarreal CFEdad17 años


Nombre
Fernando Niño
Equipo
Villarreal CF
Edad
17 años

Será que uno va para mayor, pero la verdad es que gusta comprobar la evolución que siguen chicos que has visto jugar desde muy niños. Hace unos años en un entrenamiento de la selección gaditana infantil aparecía un delanterillo más espigado que los demás cuyo nombre no dejaba indiferente a cualquier aficionado al fútbol. Fernando Niño Rodríguez (24-10-2000). Y el que preguntaba entonces en el campo del Burreños rápidamente recibía la respuesta: “Sí, es hijo de Fernando Niño”. Fernando Niño fue un excelente jugador de la tierra que jugó, entre otros, en el Mallorca de Héctor Cuper. El otro Fernando, el delanterillo, nació en Palma, pero empezó a jugar al fútbol en Elche a los cinco años, en el Zafiro, siguiendo la lógica carrera profesional de su padre. Ya por aquí, empezó en los alevines del Rota, para ser captado rápidamente por los ojeadores del Cádiz.

Aquella tarde con la selección gaditana, Fernando exhibía una coordinación impropia de un jugador de su altura y a esas edades. Protegía el balón como un profesional y se salía del área para aguantarla y asociarse con los jugadores de segunda línea en una tarde de viento en el que apenas los padres echaban cuenta de aquel partidillo que precedía al de los cadetes. Alguien dio un aviso a alguien (y está por escrito) y ese segundo “alguien” ahora cuando ya está triunfando en el Villarreal, es cuando ha tratado de moverse.

Habían pasado dos años y en marzo de 2016, en San Fernando, en el reducido campo Gómez Castro, aparecía otra vez Fernando Niño. En esta ocasión en la selección cadete ante la de Córdoba. Su cuerpo ya tenía apariencia de hombre y seguía sacándole la cabeza a todos sus compañeros. En el campo, la misma flexibilidad, el pasmo para tener el balón, bajarlo, no perderlo, buscar el hueco y salir por un lado o por el otro, por el perfil derecho como por el izquierdo. Un ‘nueve’ con muchas más cosas que destacaba casi con los mismos que lo hacía hacía dos años atras, un juego parecido al suyo en la zancada de Dani Moreno y el toque y la magia de Joselito. También aparecía un jugador interesante, el jerezano Luis Gonzaga Delege, que llamaría igualmente la atención de los técnicos del Villarreal, club que tras ese Andaluz de selecciones provinciales se llevó a ambos a un torneo para que ya no se fueran de una de las canteras que mejor funcionan de España.

Fernando Niño, máximo goleador del juvenil B del Villarreal con 9 dianas, ha debutado con el División de Honor amarillo en dos partidos en los que ha querido dar su particular “aquí estoy yo”. Sustituyó al final del partido en Murcia a Dani Villa (para quien corresponda, otro andaluz de Cártama que ya lleva tiempo en el Villarreal) y al siguiente fin de semana volvió a salir otros cinco minutos para darle el triunfo a su equipo frente al Albacete con un tanto que decidió el partido sobre la bocina (1-0).

Ahí está otro andaluz, de amarillo y como un cohete. No era tan difícil. ¿A que no?.

Cuando una expulsión no arruina un gran partido

Publicado por Jesús Alba  /   febrero 01, 2017  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
José Luis López, en una bella carrera hacia atrás con Irizo.

José Luis López, en una bella carrera hacia atrás con Irizo.

Algunos cronistas, los malos, utilizan una serie de indicadores cuando tienen que puntuar la labor de un futbolista (si no son puestos vistosos como delanteros o extremos, más todavía) cuando no ha destacado a la estrecha luz de sus ojos sin la referencia de la autoría de algún gol, alguna jugada bonita o alguna carrera llamativa. Si el entrenador lo ha sustituido y su equipo ha perdido tiene todas las papeletas de llevarse el cero patatero; y si ha sido expulsado, del rosco no lo salva ni Perry Mason.

El partidazo que hizo José Luis López Roldan en el juvenil del Granada en el choque que su equipo perdió en la ciudad deportiva del Betis este fin de semana fue, sencillamente, imperial. Si los dos centrales del equipo de División de Honor que entrena Rafael Morales apuntaron buenas maneras, la velocidad y las armas de este chico que resulta que es sevillano del 98 y que pasó por la cantera del Sevilla FC llamaron poderosamente la atención. Desde el perfil zurdo junto a otro gran defensa, Juanito Cruz, protagonizó bellísimas carreras hacia atrás con delanteros béticos que no son precisamente lentos, Nieto y sobre todo Irizo. En todas venció el granadinista, un jugador que tiene claro lo que tiene que tener un defensa, que el delantero no puede ganarle la posición y que el balón, la mayoría de las veces, es lo de menos. Cuerpea, bracea, bloquea, está siempre en tensión y mete la sexta marcha sin prácticamente tener que arrancar. Protege tanto el balón como su zona como el mayor de los tesoros, corta el paso del delantero que viene en carrera y esprinta como hay que hacerlo hacia atrás, sin miedo y utilizando el cuerpo. De cabeza va de cine y tiene un golpeo plano que hace que el balón salga con velocidad y sin coger altura para que llegue en menos tiempo a los delanteros saltándose todas las líneas del rival y reduciendo el tiempo para su reorganización defensiva.

Su expulsión, ya en la segunda parte, debe ser una anécdota en estas categorías aún llamadas de formación aunque para muchos no lo sean. Hizo lo que tiene que hacer un central, desentenderse del balón y bloquear a su par, pero la jugada lo pilló quizá lejos de su portería y de su portero (otro que puede decir que no tuvo la mejor suerte en el Sevilla pese a que su procedencia era todo un FC Barcelona, Javi Romero)  y la acción tuvo su estridencia de cara a la estricta lectura del reglamento por parte del árbitro: “desentenderse del balón” aunque fuera una simple carga hombro con hombro.

Uno se pone a rastrear y primero llega la sorpresa de que es sevillano y luego, claro, que pasó por la factoría sevillista. José Luis López, que llegó al Granada procedente del Dos Hermanas, fue campeón de Liga con el juvenil C (ah, ese equipo que no cuenta) de Juanito Díaz Quinta en el que Álvaro González pasó de los 40 goles. Una de dos, o José Luis ha mejorado mucho o en el Sevilla no supieron verlo.

En este mes de enero ya ha ido convocado con el filial del Granada para un partido de Liga en Segunda División B, una categoría que no tiene nada, pero nada que ver, ni con la División de Honor juvenil ni con la Preferente. Y no, una expulsión a veces no es motivo para que te den un cero en una crónica.

Una revolución metodológica en Suecia

Publicado por Jesús Alba  /   enero 12, 2017  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Sergi Angulo arenga a sus chicos del Nacka FC.

Sergi Angulo arenga a sus chicos del Nacka FC.

Desde el mismo momento en que nuestros clubes profesionales, a través de sus medios web y redes sociales, publicitan como si fueran títulos las goleadas de sus equipos prebenjamines, benjamines, alevines… a niños que compiten en los equipos de su pueblo, nos damos cuenta de que estamos en otra onda totalmente diferente. Fuera de España admiran y quieren implantar nuestra metodología, el fútbol con el que hemos ganado un Mundial y dos Eurocopas, pero no nuestra mentalidad. Ésa, desgraciadamente, está equivocada, pero muy equivocada.

El ejemplo, o uno de los ejemplos, lo protagoniza la historia de Sergi Angulo, un jovencísimo entrenador catalán (27 años) que fue reclutado en uno de los más grandes distritos al sur de Estocolmo para que pusiera en marcha un club de nueva creación para fútbol base, el Nacka FC, que se convirtiera en el mejor club formador de Suecia. Y en solo un año y medio, su proyecto se ha convertido en una revolución en el país nórdico. Varios clubes importantes de Suecia le han ofrecido dirigir sus escalafones inferiores porque los resultados no están en las victorias, sino que está en el juego y en la mentalidad. “He recibido propuestas, pero siento el Nacka como algo mío y aún estamos empezando”.

Sergi se dirige a niños en Sudáfrica.

Sergi se dirige a niños en Sudáfrica.

El proyecto es empezar de cero y Sergi no deja de repetir una frase, “tenemos tiempo”. La idea son nueve años de aprendizaje, nueve años para que el Nacka, la mejor escuela de Suecia (que ya lo es), empiece a dar futbolistas preparados (y lo estarán mejor que ningunos) para poder competir profesionalmente. Y curioso, el objetivo no es la formación de un equipo senior, sino simplemente el aprendizaje, la formación, tanto de jugadores como de entrenadores. Mientras, el trabajo parte de cuatro o cinco equipos, de 11 años hacia abajo, hasta llegar a la fase de iniciación, 5 años. Lo demás, de ahí para arriba, y la experiencia lo demuestra, ya se considera que está viciado y el aprendizaje no puede ser completo “porque habría que olvidar lo aprendido y empezar de cero”.

Y todo está en la metodología. “Todo es lo que enseñamos, lo que repitamos en los entrenamientos. Ves cómo se trabaja en las academias del fútbol francés y te das cuenta que repiten y repiten situaciones de uno contra uno, continuamente. Todo, o casi todo está enfocado a eso. El resultado es que tienen muy buenos delanteros. En España trabajamos la posesión, mucha posesión, rondos y tareas de conservación de balón… Y, claro, tenemos centrocampistas, y muy buenos, pero nuestros equipos tienen delanteros de fuera y en la selección sólo contamos con Diego Costa, que no es ‘nuestro’ y Morata que ha hecho algún gol”. Y es cierto lo que dice, tres de los cuatro primeros clasificados de la Liga española tienen delanteros franceses, Real Madrid (Benzema), Sevilla (Ben Yedder) y Atlético (Griezmann y Gameiro).

nac1Sergi fue reclutado por el responsable de esta idea del Nacka FC como director técnico para cambiar la metodología, implantar la estructura española y dirigir la formación de los entrenadores para producir los mejores jugadores de Suecia. “Muy influenciados por lo británico, están un poco estancados en el fútbol directo. Allí te encuentras con que todo lo basan en la preparación física, trabajos analíticos… El cambio ha sido importante al hacerlo todo integrado y sobre todo, que el futbolista, el niño, entienda el juego, lo analice, sepa cuáles son las decisiones correctas en cada situación y cuáles las incorrectas. Y lo importante es que se divierte”. Para ello, Sergi utiliza el vídeo con los niños y una base metodológica que ha acumulado en años de experiencia. “La cantera del Espanyol me ha permitido trabajar en países diferentes y acumular experiencias”, apunta Sergi, que ha aportado parte de su metodología en Marsella (Francia) o en Sudáfrica antes de su llegada a Suecia.

nacka1En Suecia la competición, tal y como la conocemos en nuestro mundo ‘federado’, no existe, por lo que el niño debe crecer bajo un aprendizaje de distinta filosofía. Sí se organizan torneos que sirven, sobre todo, para evaluar el aprendizaje y compararlo con el de otros niños de otras escuelas o clubes. El resultado como tal, básicamente, no importa, pues es una parte del aprendizaje, aunque sí hay que empezar a inculcar en el jugador la mentalidad competitiva, para la que en su metodología también utilizan las sesiones de entrenamiento.

Acaba de exponer su metodología a técnicos del Granada CF y ha mantenido en Sevilla un provechoso contacto con entrenadores de Extremadura y profesionales interesados en la formación de chicos en el fútbol base, un método de éxito garantizado pero sobre todo de amor por esta vocación que consta de 800 páginas, con 156 principios y subprincipios del juego para aplicar al fútbol base enriquecidos con gráficos, vídeos didácticos y todo lujo de detalles. Un trabajo en el que hay una gran ilusión detrás y que no es extraño que haya levantado tantísimo revuelo en un país como Suecia, que con profesionales con esta mentalidad en unos años estará futbolísticamente al nivel de los mejores.

La Liga Pro-Missed

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 30, 2016  /   Publicado en Historias  /   2 comentarios

promisedLo que me dispongo a hacer sé que está mal. Con la ilusión de los niños dicen que no se juega. Pero la verdad es que, en el fondo de mi corazón raro de perro verde raro, mientras toda España sonríe delante del televisor con el torneo más mediático de fútbol base y se maravilla con cómo la tocan niños futbolistas que juegan a ser profesionales, me pregunto si de verdad para llamar la atención y darle su sitio al talento que viene empujando es necesario organizar circos de esta magnitud.

Me pregunto por qué las televisiones no dan ni la cuarta parte de cobertura a campeonatos oficiales, organizados por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que se celebran en los mismos días en todo el territorio nacional y que mide en el Campeonato de España a las selecciones de las comunidades autónomas. Pero, bueno, asumiendo que un Castilla La Mancha-Aragón o un Ceuta-Extremadura no tiene el tirón y el morbo que puedan ofrecer niños peleando entre sí con la camiseta del Real Madrid y el Barcelona, tampoco estaría mal que las cosas se hicieran medianamente bien o, al menos, que no se dervirtuara el fútbol, ni las edades, ni las etapas evolutivas, ni la competición… para que en la final, que es lo que importa, esté sentado delante de la caja tonta todo el país si tenemos la suerte de que a ella llegan los que tienen que llegar, o al menos uno de ellos.

No entro ahora (que ya no vienen al caso) en las denuncias que cayeron en saco roto y quejas de los padres de los niños de un equipo como el Levante, que hace un año se quedaron sin ir a Miami pese a habérselo ganado en el campo porque el Real Madrid, que no había obtenido su clasificación como el resto, no podía ni debía quedarse en tierra. Eso es agua pasada, aunque los chavales tragaron lo suyo.

Pero también siguen tragando ahora… y todo sea por el espectáculo que se supone que da un torneo desde mi punto de vista totalmente antinatura con el que tragan los responsables de cantera de todos los clubes de la LFP. Un torneo de fútbol 7 que disputan niños que ya juegan a fútbol 11. Un campo para alevines en el que juegan infantiles, con lo cual, claro, pueden chutar más fuerte, pueden recorrerlo con más facilidad… Mi primer pensamiento es que si buscan espectáculo así y encima tienen el apoyo de Tebas, ¿por qué no ponen a Cristiano Ronaldo y a Messi a jugar al fútbol sala?

Esta modificación abrupta y antinatura estoy seguro que entorpece. A efectos de coordinación segmentaria, ajuste espacio-temporal, lateralidad, dominio del aparato motor (por no hablar de las capacidades condicionales)… no debe ser bueno para chicos que están en una etapa muy complicada de la formación, ya que, hay que recordar, acaban de dejar el campo pequeño y el balón size-4 para adaptarse a la inmensidad del fútbol 11 y al balón con el que ya van a crecer y han de jugar para siempre. Por no hablar de las consecuencias socio-afectivas de los componentes de esa plantilla de fútbol 11 que no reciben el premio de participar en dicho torneo en el que juegan 7 y los elegidos pueden ser 12, 14 ó 15 a lo sumo.

Me pregunto si no es más sencillo que a estos torneos acudan equipos alevines, que son los que durante toda la temporada están familiarizados con un deporte que todavía no es fútbol, sino una adaptación a la edad evolutiva (más importante que la cronológica), para evitar estos trastornos en el proceso formativo. La respuesta está en que precisamente el proceso formativo es lo que menos importa, cuando lo que de verdad interesa son las entrevistas a los niños, a ver si dentro de unos años rebuscando en el archivo nos damos el pegote de sacar a la estrellita cuando no tenía pelusilla en la barba. Mi curiosidad es grande por saber por qué los clubes no deciden mandar alevines pese a que las reglas dicen otra cosa y por qué ninguno de ellos prohíbe a sus jugadores y entrenadores ser entrevistados.

Mi curiosidad es grande también en saber por qué los partidos son sucedáneos, especies de aperitivos de 12 minutos cada tiempo si ya en fútbol 7 un partido de alevines se juega de 35 y 35. Obliga, claro, a que se emplee más ritmo, a que sea imposible para un equipo madurar un partido, empezar perdiendo y remontar, empezar ganando y saber temporizar, mantener la ventaja o aumentarla con solvencia. Son valores que esos niños tendrán que aprender y que donde de verdad los aprenderán será en sus competiciones oficiales, ya sea con sus clubes o en las selecciones provinciales y autonómicas, a las que las televisiones tristemente dan de lado.

En la bonanza de estos torneos se vende con orgullo que por ellos han pasado chicos que después fueron estrella. Raúles, Iniestas y otros cracks (no tantos) del fútbol. Si ése es el único éxito que se busca, nuestra mirada será tremendamente corta. Evidentemente, un torneo que concentra a los mejores proyectos de fútbol a la larga dará futbolistas… lo extraño sería que diera campeones de natación. A ver cuántos acaban en la Liga Pro-Missed (niños perdidos por jugar a ser profesionales).

El Gran Primo y la intimidad del vestuario

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 28, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Psicologiadeportiva.com

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Una cosa es que la sociedad genere modas de conducta y comportamiento y otra muy distinta es que éstas se puedan aplicar a todas las profesiones. Como la corriente que ya cansa del llamado Maniquí Challenge, que, como dice un amigo mío, “en mi pueblo es el Pollito Inglés de toda la vida”. Surgió en el fútbol como gracieta de un grupo de futbolistas y ha acabado casi en obligatorio en cualquier colectivo como lo pueda ser la comida de empresa por Navidad.

Pero esto es más delicado. Viendo que abundan demasiado los egos en el mundo de los entrenadores, que conste, me parece que cada uno puede hacer lo que quiera, pero ya no me parece tan correcto cuando estamos hablando de fútbol base. Creo que el entrenador mutó en otra cosa cuando decidió salir de aquellos banquillos que eran un foso con toldo y tejadillo. Como cuando el primer chimpancé bajó del árbol y se puso a andar de pie, se creyó otra cosa distinta. Con el tiempo se quitó el chándal y ahí creo que cometió el primer gran error, quitarse el escudo de su club y no llevar en el pecho el mismo emblema que los jugadores a los que tiene que convencer, a los que debe hacer calar su mensaje.

El entrenador, que ya viaja con portatrajes, cuida su imagen, sus gestos, todos los movimientos que hace en la banda, como una estudiada coreografía. Unos venden mesura y frialdad, como dando a entender que así domina más elementos de análisis, y otros venden pasión, nervio, sangre caliente… a menudo de manera innecesariamente exagerada. Hasta ahí todo perfecto, es un baile admitido.

Viene todo esto a la burda exposición que en las redes sociales ha infectado el noble ejercicio de la docencia futbolística. Porque en fútbol base entrenar se llama ejercer la docencia. Y en este punto, ¿qué pensaríamos del maestro que graba una clase de Matemáticas junto a sus niños de banca de colegio y lo cuelga en las redes sociales? Para empezar, creo que se enfrentaría a un conflicto con la dirección del centro escolar. Luego estaría todo eso del espinoso asunto de la protección de datos, los derechos de la infancia, habría que ver qué piensan los padres… pero, sobre todo, nos preguntaríamos ¿qué pretende?

Por todo eso, creo que no vemos ni vamos a ver una clase de Matemáticas a niños de quinto de Primaria colgada en Facebook y Twitter. Pero estamos asistiendo a un circo, a mi entender, cuyo resultado será matar la magia del fútbol. Habrá distintas opiniones y habrá hasta quien me rebata la mía con argumentos, pero abrir las puertas de un vestuario para grabarse dando la charla previa de un partido a un grupo de jugadores (mucho más si son niños) demuestra -permítanme que lo diga- que el resultado de ese partido es lo que menos importa y, lo peor, que lo que esos niños aprendan importa todavía menos. Demuestra que la prioridad es el yo, el impacto que tengan nuestras palabras no en esos jugadores sino de cara al exterior. Demuestra que salir de debajo del tejadillo y vestir traje no es suficiente. Si las cadenas de televisión que son las que mandan en el fútbol profesional deciden llevar al fútbol y a los vestuarios el Gran Hermano… de verdad, no hagamos nosotros con nuestros equipos el Gran Primo.

Un portero niño en una categoría de hombres

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 16, 2016  /   Publicado en Las promesas  /   1 comentario
NombreAlberto Sánchez VivesEquipoUP PlasenciaEdad15 años


Nombre
Alberto Sánchez Vives
Equipo
UP Plasencia
Edad
15 años

Muchas veces en el fútbol todo se desencadena y ya está descorchada la botella. Hay alguien que llama la atención fuera de lo normal, absolutamente fuera de lo normal, pero hay un riesgo que no todo el mundo está dispuesto a correr. Pasa como cuando un jugador hace las cosas bien, extraordinariamente bien, en un equipo de pueblo. Puede hacerlo durante mucho tiempo sin que nadie dé el paso, recibiendo todos los elogios, escuchando continuamente el interesado y su entorno que perfectamente daría el nivel en la cantera de cualquier club profesional. Hay un tiempo en que nadie se decide… hasta que alguien suelta la liebre. Entonces todo los miedos se pierden y aparece la célebre y grosera frase (y perdón) de “maricón el último”. El talento que estaba tan expuesto y que todo el mundo conocía pero al que nadie metía mano de repente se convierte en la presa codiciada por todos. Empieza uno y van todos detrás. Que si el Atlético, que si el Real Madrid, que si ya clubes de fuera…

La primera vez que Diego Pastelero me habló de Alberto, un portero de 15 años, llevaba menos de dos meses entrenando en su club, el Plasencia. “Como se me lesione mi primer portero, lo pongo a jugar”. No había llegado ni el mes de octubre de aquella frase. Alberto Sánchez Vives es ahora mismo la sensación del fútbol extremeño. Entonces, su hazaña era haberse saltado varios equipos en el escalafón del Plasencia. Por edad, primer año cadete, no debía estar jugando con el primer equipo juvenil en Liga Nacional y en busca del ascenso a División de Honor, ni tampoco entrenar con el primer equipo amateur, de la Tercera División extremeña. Ahora ya nadie lo duda. Pastelero lo hizo debutar ante el Extremadura B y dejó boquiabierto a cuantos lo vieron. Sólo lo superaron de penalti y salvó a su equipo con tres paradas de las que quitan el hipo.

Alberto mide 1,80, pero es muy liviano. Apenas pesará algo más de 50 kilos. Pero, claro, tiene 15 años y unos pocos días más, unos 200 creo. Siempre fue muy precoz, pero no tanto. Es zurdo, tiene un gran golpeo en largo y un excelente juego con los pies en el que se deja llevar por la valentía para meter un balón entre sus centrales (da igual si están marcados) para ponérsela al pivote que viene a recibir. No le quema el balón y ejecuta sin miedos la salida limpia que Pastelero le pide. Tiene mucha calma y firma un 9,5 o un 10 en todos los registros: uno contra uno, dominio del juego aéreo, reflejos, colocación…

El Atlético de Madrid es quien más tiempo lleva tras sus pasos, pero ya no es el único y el fútbol alemán anda apostando fuerte con el Leizpig dispuesto a llevárselo ya. Y ahora que ha debutado y que el gas ya está abierto llegan en manifestación técnicos de otros clubes de Primera División a verlo en acción. A lo mejor alguno tiene la suerte de llevárselo, pero ya van tarde. Su familia está estudiando junto al chaval las mejores opciones de estudios, oportunidades deportivas, etc… mientras sigue entrenando con hombres ya en el primer equipo del Plasencia y con los de su edad cuando toca convocatoria de la selección extremeña sub 16. Uno de esos casos que se comentaba, que todo el mundo conocía, y que se desencadena cuando alguien se atreve a dar el paso. Y no, el portero del Plasencia no se ha lesionado…

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