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Un portero niño en una categoría de hombres

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 16, 2016  /   Publicado en Las promesas  /   1 comentario
NombreAlberto Sánchez VivesEquipoUP PlasenciaEdad15 años


Nombre
Alberto Sánchez Vives
Equipo
UP Plasencia
Edad
15 años

Muchas veces en el fútbol todo se desencadena y ya está descorchada la botella. Hay alguien que llama la atención fuera de lo normal, absolutamente fuera de lo normal, pero hay un riesgo que no todo el mundo está dispuesto a correr. Pasa como cuando un jugador hace las cosas bien, extraordinariamente bien, en un equipo de pueblo. Puede hacerlo durante mucho tiempo sin que nadie dé el paso, recibiendo todos los elogios, escuchando continuamente el interesado y su entorno que perfectamente daría el nivel en la cantera de cualquier club profesional. Hay un tiempo en que nadie se decide… hasta que alguien suelta la liebre. Entonces todo los miedos se pierden y aparece la célebre y grosera frase (y perdón) de “maricón el último”. El talento que estaba tan expuesto y que todo el mundo conocía pero al que nadie metía mano de repente se convierte en la presa codiciada por todos. Empieza uno y van todos detrás. Que si el Atlético, que si el Real Madrid, que si ya clubes de fuera…

La primera vez que Diego Pastelero me habló de Alberto, un portero de 15 años, llevaba menos de dos meses entrenando en su club, el Plasencia. “Como se me lesione mi primer portero, lo pongo a jugar”. No había llegado ni el mes de octubre de aquella frase. Alberto Sánchez Vives es ahora mismo la sensación del fútbol extremeño. Entonces, su hazaña era haberse saltado varios equipos en el escalafón del Plasencia. Por edad, primer año cadete, no debía estar jugando con el primer equipo juvenil en Liga Nacional y en busca del ascenso a División de Honor, ni tampoco entrenar con el primer equipo amateur, de la Tercera División extremeña. Ahora ya nadie lo duda. Pastelero lo hizo debutar ante el Extremadura B y dejó boquiabierto a cuantos lo vieron. Sólo lo superaron de penalti y salvó a su equipo con tres paradas de las que quitan el hipo.

Alberto mide 1,80, pero es muy liviano. Apenas pesará algo más de 50 kilos. Pero, claro, tiene 15 años y unos pocos días más, unos 200 creo. Siempre fue muy precoz, pero no tanto. Es zurdo, tiene un gran golpeo en largo y un excelente juego con los pies en el que se deja llevar por la valentía para meter un balón entre sus centrales (da igual si están marcados) para ponérsela al pivote que viene a recibir. No le quema el balón y ejecuta sin miedos la salida limpia que Pastelero le pide. Tiene mucha calma y firma un 9,5 o un 10 en todos los registros: uno contra uno, dominio del juego aéreo, reflejos, colocación…

El Atlético de Madrid es quien más tiempo lleva tras sus pasos, pero ya no es el único y el fútbol alemán anda apostando fuerte con el Leizpig dispuesto a llevárselo ya. Y ahora que ha debutado y que el gas ya está abierto llegan en manifestación técnicos de otros clubes de Primera División a verlo en acción. A lo mejor alguno tiene la suerte de llevárselo, pero ya van tarde. Su familia está estudiando junto al chaval las mejores opciones de estudios, oportunidades deportivas, etc… mientras sigue entrenando con hombres ya en el primer equipo del Plasencia y con los de su edad cuando toca convocatoria de la selección extremeña sub 16. Uno de esos casos que se comentaba, que todo el mundo conocía, y que se desencadena cuando alguien se atreve a dar el paso. Y no, el portero del Plasencia no se ha lesionado…

Marc, de cómo pasar de Tercera División a la Champions en cinco meses

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 08, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Imagen publicada en twitter por el jugador junto a Suárez y Messi tras su debut en Champions.

Imagen publicada en twitter por el jugador junto a Suárez y Messi tras su debut en Champions.

Si algunos creían que un chico con 20 años que juega en Tercera División en un equipo que no es un filial de un club profesional ya se le ha pasado arroz, el ejemplo de Marc Cardona debería ruborizar a determinada gente. Gente con responsabilidad en departamentos de captación de clubes que luego reciben un montón de elogios y que tuvieron al delantero jerezano goleando por los campos de su zona natural de influencia o en su propia casa sin prestarle la más mínima atención. O, hablando en propiedad, desechando llamadas de atención sobre sus aptitudes y hasta algún ofrecimiento.

A Marc Cardona lo firmó el Barcelona una mañana en Sanlúcar de Barrameda el mismo día que por la tarde disputaba el Atlético Sanluqueño un decisivo partido en el play off de ascenso a Segunda División B ante el filial de la UD Las Palmas. Era, para concretar, el pasado 11 de junio. Ese equipo canario, que decepcionó curiosamente en El Palmar con un equipo de mucha talla pero escasa propuesta futbolística, tenía una baja importante. A los de Mingo, con el grueso del equipo que jugó una eliminatoria de Copa de Campeones juvenil ante el Sevilla de Borja Lasso, Carlos Fernández, etc., les faltaba Nili, otro que acaba de debutar en el primer equipo del Barcelona. Sí, el mismo Barcelona que entrena Luis Enrique. Incido en esto por todos aquellos que se creen buenos analistas y entendedores de fútbol que defienden que en Tercera División no puede haber nada interesante y que en esos campos de césped artificial sólo hay patadones arriba y defensas de vuelta con colmillo retorcido. Los habrá, no lo dudo, pero cada vez menos, y cada vez más hay juveniles que son perlas en potencia. Sólo hay que ponerle un poquito de interés y algún cariño.

Marc Cardona, que en su debut liguero en el Barça B marcó 3 goles, en verano era inscrito en la lista A de la Champions por el Barça. Se podía pensar que aquello iba a ser como lo de otros jovencitos que ni por asomo iban la oportunidad de que le dieran bola en la mayor competición de clubes y en uno de los mejores equipos del mundo.

Marc, nacido en Lérida pero criado en el sur, debutó en la Copa en el Rico Pérez de Alicante dejando tan buenas sensaciones ante el Hércules que a la semana siguiente tenía su presentación en Champions, en el mismísimo Nou Camp frente al Borussia Mönchengladbach y al lado de Messi y Luis Suárez.

Un premio del que disfrutan, aparte de él, los que lo han formado, los que lo han seguido, los que han ido a ver sus goles aprovechando que su equipo, el Sanluqueño, visitaba alguno de los despoblados campos de Tercera de las cercanías. José Manuel Pérez Herrera, su entrenador en los juveniles, en el filial y en el primer equipo del Sanluqueño (ahora técnico del Arcos, líder del grupo X) definía así a Marc Cardona en las redes sociales a propósito de su debut ante el Hércules:

“Marc Cardona fue siempre un luchador y sufridor. Jugó en varios equipos del fútbol base de Jerez de la Frontera: Xerez Veteranos, Xerez CD y San Benito.
Formó parte de un gran grupo de chavales que coincidieron en una bonita etapa, y que juntos consiguieron grandes éxitos para la Cantera y el 1er Equipo de un club humilde: Atco. Sanluqueño.
Supo siempre respetar a sus compañeros y técnicos en los buenos y en los malos momentos; se esforzaba para adaptarse a varias posiciones en el campo; supo y quiso siempre aprovechar sus oportunidades; superó lesiones, leves, pero que a veces le llegaron en momentos dulces que paraban su buen estado de forma…
Marc fue siempre un jugador menudo, parecía frágil, pero con una insistencia y constancia ejemplares.
Marc no nació futbolista, Marc se hizo futbolista, y gracias sobre todo a él mismo, a su educación, ilusión y ganas de aprender; a tomar decisiones correctas y arriesgadas en momentos determinantes; a saber asumir ser titular, suplente, incluso a aceptar el rol de quedar fuera de una convocatoria, todo ello en edades tempranas, y aun así tener la obligación de continuar y superarse; en saber adquirir los valores y conceptos necesarios para crecer como persona y deportista; en ser humilde para seguir trabajando con las mismas fuerzas y ganas de siempre; entre otras cosas más…
Su actitud de ayer en el campo es la misma que le veíamos por aquí: dinámico, insistente, atrevido, ambicioso… Pidió explicaciones educadamente a un árbitro profesional por un córner no lanzado al pitar el final, pero para él no era un simple córner más, para él era una OPORTUNIDAD UNICA para conseguir el GOL de la victoria para su equipo, él lo sabía, esa podía ser su oportunidad!
Pero tranquilo, trabajando llegarán más!
Enhorabuena por tu debut con el FC Barcelona en Copa del Rey, muchos compartimos la alegría por ti, sólo es un paso!! A seguir!!”.

No ha tardado, desde luego, en llegar más oportunidades para un delantero con un hambre tremenda. De apariencia frágil, pero con talla, Marc es un goleador nato (19 goles el último ejercicio). Se mueve en carrera como un junco, aguanta el balón de espaldas a la espera de la llegada de sus compañeros en temporizaciones valientes y eternas, sostiene la carrera en velocidad, es eléctrico en el área y un gran rematador de cabeza. Ejecuta con gran velocidad gestual y es frío en el uno contra uno. Su triunfo es un brindis a todos aquellos que creen que, con 20 o 21 años jugando en Tercera, un futbolista no tiene nada que hacer. 

Marc, de cómo pasar de Tercera División a la Champions en cinco meses

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 07, 2016  /   Publicado en Uncategorized  /   Ningún comentario
Imagen publicada en twitter por el jugador junto a Suárez y Messi tras su debut en Champions.

Imagen publicada en twitter por el jugador junto a Suárez y Messi tras su debut en Champions.

Si algunos creían que un chico con 20 años que juega en Tercera División en un equipo que no es un filial de un club profesional ya se le ha pasado arroz, el ejemplo de Marc Cardona debería ruborizar a determinada gente. Gente con responsabilidad en departamentos de captación de clubes que luego reciben un montón de elogios y que tuvieron al delantero jerezano goleando por los campos de su zona natural de influencia o en su propia casa sin prestarle la más mínima atención. O, hablando en propiedad, desechando llamadas de atención sobre sus aptitudes y hasta algún ofrecimiento.

A Marc Cardona lo firmó el Barcelona una mañana en Sanlúcar de Barrameda el mismo día que por la tarde disputaba el Atlético Sanluqueño un decisivo partido en el play off de ascenso a Segunda División B ante el filial de la UD Las Palmas. Era, para concretar, el pasado 11 de junio. Ese equipo canario, que decepcionó curiosamente en El Palmar con un equipo de mucha talla pero escasa propuesta futbolística, tenía una baja importante. A los de Mingo, con el grueso del equipo que jugó una eliminatoria de Copa de Campeones juvenil ante el Sevilla de Borja Lasso, Carlos Fernández, etc., les faltaba Nili, otro que acaba de debutar en el primer equipo del Barcelona. Sí, el mismo Barcelona que entrena Luis Enrique. Incido en esto por todos aquellos que se creen buenos analistas y entendedores de fútbol que defienden que en Tercera División no puede haber nada interesante y que en esos campos de césped artificial sólo hay patadones arriba y defensas de vuelta con colmillo retorcido. Los habrá, no lo dudo, pero cada vez menos, y cada vez más hay juveniles que son perlas en potencia. Sólo hay que ponerle un poquito de interés y algún cariño.

Marc Cardona, que en su debut liguero en el Barça B marcó 3 goles, en verano era inscrito en la lista A de la Champions por el Barça. Se podía pensar que aquello iba a ser como lo de otros jovencitos que ni por asomo iban la oportunidad de que le dieran bola en la mayor competición de clubes y en uno de los mejores equipos del mundo.

Marc, nacido en Lérida pero criado en el sur, debutó en la Copa en el Rico Pérez de Alicante dejando tan buenas sensaciones ante el Hércules que a la semana siguiente tenía su presentación en Champions, en el mismísimo Nou Camp frente al Borussia Mönchengladbach y al lado de Messi y Luis Suárez.

Un premio del que disfrutan, aparte de él, los que lo han formado, los que lo han seguido, los que han ido a ver sus goles aprovechando que su equipo, el Sanluqueño, visitaba alguno de los despoblados campos de Tercera de las cercanías. José Manuel Pérez Herrera, su entrenador en los juveniles, en el filial y en el primer equipo del Sanluqueño (ahora técnico del Arcos, líder del grupo X) definía así a Marc Cardona en las redes sociales a propósito de su debut ante el Hércules:

“Marc Cardona fue siempre un luchador y sufridor. Jugó en varios equipos del fútbol base de Jerez de la Frontera: Xerez Veteranos, Xerez CD y San Benito.
Formó parte de un gran grupo de chavales que coincidieron en una bonita etapa, y que juntos consiguieron grandes éxitos para la Cantera y el 1er Equipo de un club humilde: Atco. Sanluqueño.
Supo siempre respetar a sus compañeros y técnicos en los buenos y en los malos momentos; se esforzaba para adaptarse a varias posiciones en el campo; supo y quiso siempre aprovechar sus oportunidades; superó lesiones, leves, pero que a veces le llegaron en momentos dulces que paraban su buen estado de forma…
Marc fue siempre un jugador menudo, parecía frágil, pero con una insistencia y constancia ejemplares.
Marc no nació futbolista, Marc se hizo futbolista, y gracias sobre todo a él mismo, a su educación, ilusión y ganas de aprender; a tomar decisiones correctas y arriesgadas en momentos determinantes; a saber asumir ser titular, suplente, incluso a aceptar el rol de quedar fuera de una convocatoria, todo ello en edades tempranas, y aun así tener la obligación de continuar y superarse; en saber adquirir los valores y conceptos necesarios para crecer como persona y deportista; en ser humilde para seguir trabajando con las mismas fuerzas y ganas de siempre; entre otras cosas más…
Su actitud de ayer en el campo es la misma que le veíamos por aquí: dinámico, insistente, atrevido, ambicioso… Pidió explicaciones educadamente a un árbitro profesional por un córner no lanzado al pitar el final, pero para él no era un simple córner más, para él era una OPORTUNIDAD UNICA para conseguir el GOL de la victoria para su equipo, él lo sabía, esa podía ser su oportunidad!
Pero tranquilo, trabajando llegarán más!
Enhorabuena por tu debut con el FC Barcelona en Copa del Rey, muchos compartimos la alegría por ti, sólo es un paso!! A seguir!!”.

No ha tardado, desde luego, en llegar más oportunidades para un delantero con un hambre tremenda. De apariencia frágil, pero con talla, Marc es un goleador nato (19 goles el último ejercicio). Se mueve en carrera como un junco, aguanta el balón de espaldas a la espera de la llegada de sus compañeros en temporizaciones valientes y eternas, sostiene la carrera en velocidad, es eléctrico en el área y un gran rematador de cabeza. Ejecuta con gran velocidad gestual y es frío en el uno contra uno. Su triunfo es un brindis a todos aquellos que creen que, con 20 o 21 años jugando en Tercera, un futbolista no tiene nada que hacer. 

El lateral zurdo del futuro

Publicado por Jesús Alba  /   noviembre 28, 2016  /   Publicado en Las promesas, Video  /   Ningún comentario
CucurellaEquipoFC BarcelonaEdad18 años

Cucurella
Equipo
FC Barcelona
Edad
18 años

En el Barcelona comentan queriendo hacer gracia su parecido con Puyol, pero no tiene absolutamente nada que ver. Él a quien de verdad idolatra -dicen- es a David Luiz, de ahí su melena larga y ensortijada. Pero, dejándonos de estupideces y yendo a lo que de verdad importa, Marc Cucurella (22-07-98, Alella) es, posiblemente el lateral izquierdo con más proyección de España. Internacional desde los 15 años, es uno de los ojitos derechos de Albert Celades y su crecimiento competitivo ha subido varios escalones en el último año.

Rápido, muy intuitivo, incapaz de perder un balón, igual se asocia por dentro que tira de piernas para sorprender por fuera. Sus compañeros lo buscan en la banda izquierda porque saben que el balón está seguro en sus pies y que llegará arriba.

Aún en edad juvenil, este domingo ha hecho su debut en el Barcelona B de Gerard López causando una gratísima sensación, ya que el nivel competitivo de una categoría juvenil, por mucha División de Honor que sea, no le hará mejorar. Cucurella, si todo va según el guión, debe llamar pronto a la puerta del Barça, pues en su filial (que compite en Segunda B) no tiene rival en la banda izquierda.

Iniciado en el fútbol sala, pasó por el Espanyol, desde donde el Barça lo pescó en 2012. Desde entonces, sólo ha hecho crecer y sorprender. Dicen que acaba contrato en junio y que en la Premier League  ya le están echando el ojo. Seguramente acabará renovando por en el Camp Nou, pero si no…

 

 

¿Se puede hacer daño con el refuerzo positivo? La respuesta es sí

Publicado por Jesús Alba  /   octubre 04, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Dos entrenadores interactúa con niños pequeños.

Dos entrenadores interactúa con niños pequeños.

No se trata de un error. Lo que está escrito en el título, está escrito. El refuerzo positivo, una herramienta que los entrenadores utilizan día a día, puede realizar el efecto contrario si no lo utilizan correctamente. Y puede que hasta sea habitual en muchos equipos de fútbol. Más grave en cuanto más bajamos en categoría y en etapa evolutiva del futbolista pero en cualquier caso una conducta nociva, en algunas situaciones puede convertirse en acoso psicológico, con todas sus letras.

La clave está en el destinatario del mensaje y ahí podemos estar cometiendo un error si no reparamos en que muchas veces el subconsciente nos puede llevar a no ser justos. ¿Podríamos hacernos una pregunta todos los entrenadores cuando acabamos una sesión? ¿He dado refuerzos positivos a todos por igual? ¿He sido justo dando esos refuerzos positivos que no son privados sino de los que hacemos partícipe al resto de jugadores?

Hay que ser especialmente sensibles cuando trabajamos con niños (o no tan niños) y nos disponemos a reforzar una acción, a lanzar un refuerzo positivo, que además, sabemos que tiene un valor crucial en la confianza del futbolista y que hace una función distinta cuando es tras un error o si, por el contrario, lo es tras un acierto o una acción realizada con éxito. Pero los entrenadores, quizá superados por el fragor de la batalla (los objetivos de la tarea, que se cumplan, que los jugadores la entiendan y la ejecuten…), no reparamos en lo que escucha cada uno (uno por uno) de sus futbolistas. Como hemos dicho, el jugador que recibe la aprobación (igual que ocurre con la reprobación) no está aislado, sino que lo hace dentro de un colectivo, de un grupo al que después le pedimos que esté unido. ¿Qué ocurre cuando un jugador que siempre recibe mensajes negativos o correcciones ve cómo uno de sus compañeros comete el mismo error y, a diferencia de él, recibe un refuerzo positivo, una palabra de ánimo? ¿Qué ocurre cuando este jugador hace una acción buena que en otros tendría un premio y en su caso recibe el silencio por respuesta? ¿Y qué pasa además cuando esta situación se repite en el tiempo?

Como considero el fútbol una manera (superpotente, además) de educar, me traslado por un momento a este sector, el de la educación, para rescatar algunas cosas del que podríamos llamar el Guardiola de los profesores (por citar a uno de los entrenadores que más admiración mundial recibe). César Bona, considerado el mejor profesor de España, nominado al Nobel de los profesores en 2015, recién fichado por el Ministerio de Educación y autor de publicaciones como ‘Las escuelas que cambian el mundo’, publicaba ayer mismo en su cuenta de Facebook una foto de un párrafo de un libro que comparto porque me parece totalmente aplicable al mundo del fútbol, al universo de cualquier campo de fútbol una tarde cualquiera al salir del colegio.

bona

Sólo hay que cambiar “maestro” por “entrenador” para que el mensaje sea para todos los que manejan un grupo de futbolistas. Pensemos cuando interactuemos con nuestros jugadores que tenemos delante a 15, 20, 25… destinatarios que estudian y procesan cada refuerzo, orden, indicación que le demos a cada uno de ellos y, ojo, también a los demás por separado y al grupo en general. Pensemos también que ese chaval, niño, futbolista adolescente o adulto se irá a su casa y allí sus padres le harán la pregunta del millón: ¿cómo te fue el entrenamiento? Y cómo me fue no significa las veces que acerté o fallé, sino las sensaciones que mi entrenador me da con respecto a mi posición dentro del grupo.

He visto a entrenadores de Primera División, reputadísimos, ser muy, muy injustos con esto de los refuerzos y, por ejemplo, cebarse con el más débil, en este caso, el canterano. Tocarse las sienes con las yemas de los dedos juntas (haciendo partícipe a toda España de lo que a su juicio era una “falta de entendederas”) porque este jugador, lesionado y con muestras evidentes de dolor, se sentaba fuera del campo para ser atendido en vez de hacerlo dentro, donde este entrenador podría “arañar” unos minutos para acercarse a su objetivo, que en este caso no recuerdo si era la victoria o el empate. Entre las muchas cosas que demostraba con esta acción o este gesto tomado por todas las cámaras y provocado por aquel jugador falto de experiencia o picardía era su método ruin y rácano. Podría llevarse así un empate, o una ganaba tres puntos, pero claramente perdía la confianza de un futbolista, el bien más preciado para un entrenador.

Utilicemos correctamente las herramientas que tenemos y el refuerzo positivo tiene un valor incalculable ante el acierto, pero más si cabe ante el error. Ahora bien, repartámoslo por igual, no sólo a los que van a jugar el domingo.

Primer y segundo año, fases evolutivas, goleadas… el gran ejemplo de Aitor

Publicado por Jesús Alba  /   septiembre 29, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Un portero primer año alevín, solo ante el peligro.

Un portero primer año alevín, solo ante el peligro.

A propósito del debate alrededor de las goleadas a veces escandalosas que se ven en el fútbol federado de las más pequeños, la actuación de un entrenador de benjamines debería servir de ejemplo para muchos educadores que gestionan grupos de fútbol en las edades evolutivas más tempranas. Las Federaciones han estudiado fórmulas para evitar deshonrosas humillaciones de las que los chicos (los ganadores en este caso) no son conscientes si no les explicamos en su idioma lo que significan. Está bien que aprendan a competir desde pequeños, pero sin olvidar el respeto. Una vez en una charla-coloquio sobre fútbol formativo en el que participé, un ex futbolista argentino explicaba cómo en su país hubo un tiempo en la que las Asociaciones (federaciones) decidieron dejar de contabilizar resultados a determinadas edades (sin clasificaciones, sin puntos…). El resultado fue que los propios niños, y también, cómo no, algunos padres, llevaban al día su clasificación exhaustivamente, con los nombres de los goleadores incluso.

La verdad es que para esto, en España, en nuestra Comunidad… aún nadie se ha puesto de acuerdo. Ligas educativas sí arbitraron algunas normas, pero son eso, ligas educativas, no federadas. Ahí hay mucha tela que cortar y no todo el mundo está dispuesto. Ni todo el mundo tiene los mismos valores. Esto de la formación da para mucho y hay verdaderos casos denunciables. Y no sólo en fases evolutivas tempranas. Sobre todo en las canteras de los clubes profesionales, hay actuaciones que no deberían producirse en otras etapas que, aunque sean las últimas, siguen siendo de formación mientras no se demuestre lo contrario. Hay intereses (de toda índole) que llevan a entrenadores a no tener escrúpulos siquiera para coaccionar incluso a chavales en pleno proceso de madurez y en etapas especialmente sensibles. Todo, y me refiero a todo, enmascarado por la competitividad. Otro tema interesante que da para que un día nos detengamos en ello.

Hoy volvemos a la parte baja de la base, en la que son inadmisibles cosas que pronto empiezan a aparecer. Quizá no ésta, pero sí merecen la dedicación oportuna. El ejemplo del que hablaba se publicó en la edición digital de El País (Verne) y es una excelente gestión a algo que se produce con demasiada frecuencia, en categorías como benjamín o alevín, en la que se compiten chicos “de primer o segundo año” en una fase evolutiva en la que los años, tanto en destreza motora como en capacidades físicas condicionales, las diferencias se notan con simples meses de diferencia.

Aitor Cebrián Montiel es un joven de 21 años que entrena, desde hace un año y medio, al grupo benjamín del Ayelo, el club de fútbol de la localidad valenciana Aielo de Malferit.  El sábado 5 de diciembre su equipo jugaba en casa contra el C.D Contestano, un conjunto que llevaba toda la temporada perdiendo por goleada. Al campo estaban a punto de saltar niños de entre 7 y 9 años y Cebrián, en la charla previa, decidió pedir a sus jugadores respeto hacia el rival. Este fue su discurso:

Acabo de ver entrar a los niños contra los que vais a jugar hoy, y son más pequeños que vosotros. Son de primer año y no debieran competir con vosotros en esta categoría. Están goleándolos cada semana y querría que os pusiérais en su lugar. No quiero que celebréis ningún gol, no los presionéis en su campo, dejadlos que jueguen un poco y que puedan disfrutar de jugar al fútbol. Vamos a ser respetuosos con ellos”.

 

Un formador, con su grupo.

Un formador, con su grupo.

“Lo primero que me preguntaron los niños”, cuenta por teléfono Cebrián, ” es que por qué debían hacerlo, por qué no podían marcar todos los goles que quisieran. Yo les pedí que intentasen verse en la misma situación: no ser capaces de dar tres pases seguidos, no poder marcar un gol… Cuando les pregunté cómo se sentirían me dijeron que mal y, sin necesidad de más explicaciones, entendieron lo que quería transmitirles”.

Mientras Cebrián hablaba con sus jugadores un padre del equipo rival escuchó casualmente la conversación y quedó tan agradecido que al final del encuentro se acercó al él para felicitarle por su empatía. Unos días después el C.D Contestano remitió una carta al club para formalizar su gratitud. El escrito llegaría a manos de la Federación de Fútbol valenciana y, después de ser publicado el viernes en su web – y perfiles de Facebook y Twitter – los usuarios de las redes sociales han aplaudido el fair play de Cebrián y compartido el discurso.

“No esperaba tanta repercusión de algo que, a mi entender, debería ser habitual. Pero sí me gustaría que sirviese de ejemplo”, comenta el entrenador, “Hay otros técnicos que creen que respetar al rival significa emplearse al máximo y marcar cuantos más goles mejor. Es una actitud respetable, pero yo no la comparto. Los niños, ante todo, deben disfrutar jugando al fútbol”.

El resultado final fue de 11 goles a 1, pero el entrenador está satisfecho con la conducta de sus jugadores: “Cualquiera que hubiera visto el partido, lo entendería. Podrían haber sido muchos más. Los niños cumplieron con lo que les pedí”. Así lo ha entendido también el club rival que ha invitado a los menores al partido que disputará el equipo principal del C.D Contestano la próxima jornada. “Realizaremos una pequeña exhibición en el campo durante el descanso y participaremos en una comida de hermandad”, explica Cebrián.

El joven entrenador, que estudia Historia en la Universidad de Valencia, señala que no ha realizado ningún curso de psicología deportiva sino que se deja llevar por el sentido común y el trato que a él le gustaría recibir: “Yo también juego al fútbol, en un equipo aficionado. Sé lo que es estar en el otro lado y que te ganen por goleada”. A Cebrián sí le gustaría seguir entrenando “pero a los niños, en categorías inferiores. Son los que más aprenden de ti. Llevo poco más de un año, comencé con este mismo grupo y ha sido una experiencia maravillosa”.

El pasado junio otro partido de categoría alevín que terminó 1-21 reabrió el debate sobre las goleada en las ligas infantiles y la humillación que supone para los perdedores. Cebrián cree que las federaciones podrían intervenir de algún modo para evitar este tipo de situaciones: “En las categorías inferiores”, explica, “se nota mucho la diferencia física de los niños. Se pueden dar casos en los que un niño de diez años se enfrente a uno de siete y quizás estaría bien que los emparejamientos de los equipos fuesen más equilibrados”.

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