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El gol desde su casa y la verdad sobre el fugaz paso de Alex Martín por el Betis

Publicado por Jesús Alba  /   septiembre 15, 2016  /   Publicado en Historias, Video  /   Ningún comentario

 

Se lo trajo al Betis un técnico que ya no está en la casa, sino que trabaja para otro club. No viene a cuento nombrarlo porque, además, como buen profesional, discreta y seria, la persona en cuestión es probable que esté más cómoda dejando las cosas tal y como están. Consiguió que su familia se decidiera por Heliópolis no sin esfuerzo. Luchando con clubes poderosos que lo querían y, también, ¿por qué no decirlo? con los mismos responsables de la cantera del Betis. Igual que con el ojeador en cuestión, omitimos los nombres de los que pusieron tantas trabas. Entre otras cosas porque tampoco están ya en el Betis. Pero el técnico había apalabrado con los padres de Álex Martín un contrato que de alguna manera se podía prorrogar por tres años. A regañadientes, el Betis le hizo una sola temporada, “para probar”. Esto a veces es sencillo, o lo era entonces, ya no tanto: contrato federativo, por el que queda automáticamente libre al acabar de cadete, o contrato profesional, que lo vincula de alguna manera. Se trataba de un central que también había jugado de medio centro en la UD Las Palmas y en la selección canaria disputando el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas, en el que nuestro técnico lo descubrió.

También había ayudado, por qué no decirlo, su amigo inseparable desde pequeño Toni Segura. El hijo de Robaina, que llegó un poco antes al Betis, se había marchado aquel verano antes incluso de que acabara la temporada. Su destino era el Manchester City. El Betis, con Bosh al mando, renunció públicamente a 100.000 euros de compensación voluntaria (el City no tenía obligación a ello) porque no estaba dispuesto a “mercadear” por un jugador de 15 años. Pero Toni volvió al final de ese verano. Al no tener cumplidos los 16 la legislación británica le impedía competir en las Islas y el Betis logró que su familia (su padre había estado contratado por el club como técnico) aceptara volver. Y lo hizo. Lo hizo con el brazo echado por encima del hombro de su amigo Alex Martín, que enseguida mostró sus galones en el cadete de Primera Andaluza del Betis que entrenaba Miguel Ángel Caro. Hubo una ocasión en la que un seleccionador (también omitimos su nombre) se pasó por la ciudad deportiva del Betis acompañado de un representante del que era amigo. Mal hecho. Le hablaron de aquel jugador canario que parecía que llevaba toda la vida en el Betis, pero jamás lo llamó. Igual que empresas de representación importantes radicadas en Sevilla no atendieron algunos consejos en los meses en los que Álex Martín estaba en Sevilla “abierto a todo”, de septiembre a enero. En febrero, de acuerdo ya con una agencia con sede fuera de Sevilla, ya estaba comprometido con el Real Madrid, pues al final de temporada quedaba totalmente libre para firmar por cualquier club. Evidentemente, los intentos entonces por renovarlo causaban risa en su entorno.

Fue llegar al Real Madrid y Álex Martín empezar a vestir la camiseta de la selección española. Primero en la sub 17, que no compite, pero que es un vivero para las mayores. Hoy, este magnífico central es un fijo absoluto y uno de los pilares en la sub 19 y uno de los jugadores a tener en cuenta en el juvenil A del Real Madrid que entrena Guti, equipo al que este año ha llegado su amigo, inseparable, Toni Segura, o Robaina, como quieran. Es curioso, pero se intercambiaron esta vez el rol de cicerone.

Ni que decir tiene que Álex Martín está en la última lista de Luis de la Fuente, que está empezando a ser tomado en cuenta para un futuro cercano como jugador profesional en el Real Madrid, como el ex sevillista Martín Calderón (que ya ha entrenado con el primer equipo) y que de vez en cuando deja perlas como ésta, un gol desde su casa el pasado fin de semana en el campo del Leganés.

Las historias del fútbol. Que hay muchas…

Ahora sí… Brian Jaén

Publicado por Jesús Alba  /   septiembre 12, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Brian Jaén realiza estiramientos antes de un partido.

Brian Jaén realiza estiramientos antes de un partido.

Ésta es una historia larga. Sus protagonistas lo saben. Pero para que toda historia perdure lo que siempre falta es el final feliz, aunque sea tarde. Hace mucho, mucho tiempo, el Sevilla, sus técnicos, seguían a un portero infantil, grandullón a más no poder, que jugaba en el Cádiz. Hablaron con su familia, con su padre, un animoso chiclanero que regenta una peculiar venta que es un santuario de cadismo y bonhomía. Ya por entonces pasando el metro ochenta y con pinta de haber salido de la base de Rota (la misma que sigue teniendo), lo que no sabía Brian Jaén, el portero al que iban a ver por su inmensa envergadura y porque tiraba las faltas de su equipo, es que iba a esperar hasta cerca de cuatro años para vestir la camiseta del Sevilla, el club que esperó pacientemente su momento.

A Brian, el actual portero titular del juvenil A sevillista, lo fichó el Real Madrid, siempre tremendista y pirotécnico en cuestiones de contratos y jóvenes talentos. Lo dejó un año cedido en el Cádiz, posiblemente la temporada que más pudo disfrutar desde entonces este portero de planta para asustar. Se sabía jugador del Madrid y paseaba ese honor por los campos andaluces. En la selección gaditana cadete que tanto revuelo movilizó (le ganó una eliminatoria soberbia en Lebrija a Sevilla con una tanda de penaltis excelsa de nuestro protagonista, gol incluido) compartía vestuario con jugadores seguidos por media España. El capitán, Cristian Orihuela (ahora como él en el Sevilla), firmaba por el Atlético de Madrid, Gabri Cardozo acababa en el Málaga  tras un tímido amago del Sevilla, Manu Vallejo hacía goles a manojos… En la semifinal del Andaluz ante Málaga Brian repetía la misma actuación en otra tanda de penaltis, tres parados y uno convertido. Otra vez héroe, esta vez en Cártama.

Brian abre los brazos en un partido reciente.

Brian abre los brazos en un partido reciente.

Y llegó el momento esperado y deseado de hacer las maletas y vivir la experiencia, única, de ser canterano del Real Madrid. Un sueño que poco a poco se fue difuminando y convirtiéndose primero en un reto, luego una cuestión personal hasta rozar incluso la pesadilla. La sombra alargada del hijo de Zidane, con quien coincidía en edad, fue demasiado potente. Brian y su familia sabían de antemano que Luka estaría en su equipo, pero aceptaban el reto. Se trataba de competir, pero se trataba del Real Madrid.

El Sevilla fue conociendo su situación, e hizo algún movimiento hace ya dos temporadas, la 14-15, que no dio sus frutos. Había que esperar a que la fruta cayera madura. Y ocurrió en el mercado de invierno de la pasada campaña, cuando al empezar la misma Brian volvió a comprobar que otra promesa volvía a ser incumplida en Valdebebas. Javi García, que ya había vuelto de su aventura en el Swansea, tomó el toro por los cuernos. El preparador de porteros había sido el instigador del interés sevillista antes de la intromisión del Real Madrid y lo primero que hizo tras volver a Sevilla fue montar en un AVE al grandullón de Chiclana, que a lo tonto, a lo tonto, llevaba ya casi dos años y medio sin jugar.

Dimensión de su planta, junto a Genaro.

Dimensión de su planta, junto a Genaro.

La temporada pasada, en el Liga Nacional, fue la de su aclimatación, la de volver a andar los pasos que había retrocedido. Pero ya es el momento de Brian. Titular en el División de Honor juvenil, tiene la portería a cero y es el único meta imbatido del grupo IV. Abre los brazos y es como Hércules sosteniendo las columnas de la civilización. Con los pies, sigue exhibiendo el espectacular golpeo que asombraba en infantiles, donde era el Rogerio Ceni del Balón de Cádiz. Es, junto al utrerano Álvaro (internacional en su día), el relevo de Juan Soriano y más le vale al de Benacazón que no se duerma.

Ahora sí. Quizá el sevillismo no lo empiece a conocer en la Youth League al estar inscrito Juan Soriano con una de las licencias permitidas para primer año senior, pero ya ha tenido su tiempo de rodaje, va a jugar en la Liga y está en la rampa de lanzamiento. Ahora sí… Brian Jaén.

 

Perdámosle el respeto al primer toque

Publicado por Jesús Alba  /   marzo 30, 2016  /   Publicado en Historias, Video  /   Ningún comentario

A veces se tiene demasiado respeto y es cuestión de quitarse los miedos. Lo que en el fútbol da el juego al primer toque no puede conseguirlo ni el mejor regateador. Requiere un entrenamiento, una preparación, un conocimiento profundo del compañero, una confianza en que éste entienda tus intenciones y que el siguiente eslabón también esté entrelazado para formar una cadena perfecta, indestructible incluso por la presión más atosigante.

El fútbol al primer toque es bello, es directo, es descarado, es desconcertante para el rival… pero sobre todo es eficiente. En el aprendizaje se van a pagar peajes, eso hay que asumirlo, pero todo está en el entrenamiento, en la concienciación de que es posible hacerlo en el campo si se cree en lo que se está haciendo.

Con unas buenas vigilancias defensivas, con un par de futbolistas por detrás del balón y una adecuada preparación para en el momento de la pérdida adelantar los movimientos de transición ataque-defensa a los del rival en defensa-ataque, jugar al primer toque no es ninguna temeridad. Es la esencia de la pared, el primer paso para un completo juego combinativo.

Se ven a entrenadores abroncando a chavales por no hacer un control y un pase de seguridad cuando con ese simple gesto está perdiendo la oportunidad de aprovechar un espacio libre que en décimas de segundo va a ser ocupado si la siguiente decisión no tiene la suficiente celeridad.

El gol que logran los chavales de la Academia del Ispwich Town, saliendo de una presión fuerte del rival como si tal cosa es más bello, y por supuesto, más eficiente que interminables posesiones a las que entrenadores de moda nos quieren imponer como modelos de belleza futbolística. Como si lo vertical no fuera bello. El fútbol es una continua sucesión de acciones y pensar en la siguiente antes del momento de la ejecución es lo que otorga el salto de calidad, el ser mejor que el rival.

Desgraciadamente, a menudo estas acciones se ven en fútbol formativo sólo, puesto que cuando aparece la presión de los resultados y el profesionalismo nos han enseñado que los riesgos hay que minimizarlos. Lo grave, o -mejor dicho- lo lamentable, es cuando los riesgos se empeñan en reducirlos también en fútbol base, un ámbito donde la diversión, el aprendizaje, el compañerismo… deben estar por encima de ganar por 1-0.

Manu Cordero, déjenlo por imposible… que te la lía

Publicado por Jesús Alba  /   marzo 29, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
SEVILLA,05/03/2016.PARTIDO JUVENIL DIVISION DE HONOR BETIS MALAGA DIVISION DE HONOR BETIS-MALAGA

Manu pisa el balón en uno de sus primeros partidos con  el Málaga.

¿Cómo empezar con esto? El fútbol, si fuese una ciencia -que no lo es- no sería jamás de las de reglas cartesianas. Dos y dos no son nunca cuatro. Puede acercarse al cuatro, y en eso se trabaja, se estudia y se establecen criterios en todos los clubes del mundo. Luego, entran en valor un montón de variables: el azar, las personas, los comportamientos de las personas y los cambios en los comportamientos de esas mismas personas.

Como cada Semana Santa, el torneo MIC (Mediterranean International Cup) se convierte en la referencia del fútbol base en España. El torneo posiblemente más prestigioso que se disputa en esta época en territorio español por nivel y número de clubes participantes. Y ha servido esta introducción para llamar la atención sobre un chico que tocó fondo después de llegar a lo más alto en un club como el Sevilla. Probablemente (y sin probablemente) tiró por tierra sus fantásticas expectativas, inmejorables, por su mala cabeza, por creerse antes de tiempo, muy antes de tiempo, que todo estaba hecho, quizá por no estar bien aconsejado o quién sabe si por escuchar, de entre todos los que recibía, los consejos equivocados. Desde muy pronto se presentó como un genio indomable, tal y como  fue descrito en este espacio en 2013.

Pero, ¿dónde estuvo el error? El error hay que encontrarlo más allá de eso. Manu Cordero salió del Sevilla no hace mucho, hace muy poco. Lo dejaron por imposible. Después de vagar durante tres años, los tres de su edad juvenil, ese talento que lo llevó a ser la joya más preciada de la cantera sevillista se quedó encerrada en un cajón que nadie abrió del todo. Y que conste, que se intentó todo. O casi, porque el resultado demuestra que la búsqueda no fue completa. En menos de un mes en su nuevo club, el Málaga, ha puesto boca abajo de nuevo su futuro. Dos pinceladas y de un plumazo, puff, su nombre de nuevo en boca de los amantes del fútbol base. Que marcase en su debut con el División de Honor blanquiazul es lo de menos. La última ha sido la obra de arte que firmó en la final del torneo MIC, ante toda España a través de las cámaras de Canal Plus Liga, en sólo un ratito de fútbol tras salir desde el banquillo. Bajar un balón acariciándolo con el empeine hacia un compañero, tirar el desmarque, esperar la pared para dibujar una vaselina imposible a la salida del portero… Un gol con todos los sellos posibles del fútbol de Manu Cordero, el genio imposible de llegar a entender. Un gol, el segundo de su equipo, que valió el triunfo sobre el Espanyol (1-2) y el tercer título consecutivo del Málaga en categoría juvenil.

Es verdad que el cuadro de la Costa del Sol, quizá por querer seguir dominándolo, se presentó a la cita con jugadores de tercer año cuando la mayoría de los clubes mandaron a sus equipos de primer año. Gente como David Ramos, Gabri Cardozo, el imperial central uruguayo, el siempre peligroso por su disparo Echu, Alejandro Robles, el repescado desde el Benfica Kike Pina, Segado… y Manu Cordero.

En el Sevilla fue durante años, hasta el momento de su marcha, el mayor valor de la cantera por debajo de la frontera del Sevilla Atlético, el poseedor del mejor contrato porque, por talento, lo valía. El amago, muy serio, por parte del Real Madrid sacudió todo el armazón organizativo de los escalafones inferiores. Estaban frescos los movimientos del Liverpool con Cotán, la salida de Barragán, la de Ayala… a Inglaterra, el órdago de Luque con el Inter… El Sevilla blindó a varios de los suyos con contratos profesionales que llegaban hasta a jugadores infantiles. Cordero, junto a Chuma, junto a David Carmona… lideraba con bastante margen este proyecto.

Besando el trofeo MIC 16 en categoría juvenil.

Besando el trofeo MIC 16 en categoría juvenil.

Luego llegaron los errores. Pero de todos, de Manu el primero. Antes que nada fue la figura ya demostrada que muchas veces es perjudicial de adelantar los plazos. En su primer año de juvenil fue subido al División de Honor saltándose dos categorías, y ya nada fue igual.

En Manu Cordero las disputas entre el diablillo de sus aspectos negativos se tornaron encarnizadas con el ángel de sus excelencias futbolísticas. De mente dispersa, rácano en el esfuerzo, empeñado en perder balones y montar contraataques del rival intentando un regate imaginado en zonas que exasperarían al entrenador más tranquilo, ausente en el inicio de la presión, que se imagina a Satanás si le mencionan la intensidad, escaqueado para las coberturas, sin físico para aguantar quizá 90 minutos… Todo lo que tú quieras, como se puede decir de vulgar modo. Los genios, dicen, son así. Pero si se pone, se pone: un golpeo de cine en larga distancia, una facilidad asombrosa para meter el pie debajo del balón en vaselinas que pueden llevar velocidad desde 35 metros o a cámara lenta como en el gol al Espanyol en la final del MIC, visión periférica para saber antes de recibir dónde tiene un compañero para un sutil toque que sirve de pase o asistencia, más sensibilidad en la planta del pie que en el empeine o en las propias manos, recursos como golear de rabona (al Maracena), regatear con la cintura…

Algo falló. Se intentó todo, pero alguna pieza del puzle no se montó bien y lo que había en juego era un patrimonio deportivo en ciernes muy, muy importante. Reuniones y más reuniones con la familia, con el entorno, con el entorno del entorno y más vueltas a lo mismo. Psicólogos, largas charlas, Monchi en primera persona metido en el ajo, largas conversaciones con Marco Navas, el hermano de Jesús, intentos de picarlo, picarlo por intentos, bajarlo al Sevilla C, quitarlo del Sevilla C… Y nada dio sus frutos llegándose a una situación sin salida en la que ya el jugador se enrocó como se enrocaron más piezas de este tablero que pintaba tan favorable y que, sencillamente, no pudo ser.

Como no podía ser que el canterano mejor pagado, la joya de la cantera, no fuera convocado ni con el equipo de Tercera División. Y, con todo lo intentado que fue hasta lo imposible, sigue siendo un error de la estructura, de una estructura que, si no se demuestra lo contrario, sigue siendo de formación. Había que enderezar la planta. Nadie fue capaz.

En todo este tiempo, que si el Alavés, que si Osasuna… Finalmente, el destino fue el más peligroso. El Málaga, que lo sufrió en aquella final del campeonato de Andalucía que si ganó fue por una expulsión de Miguel Fernández, y que no hace mucho, un verano, vio cómo le dibujaba en sus narices uno de esas vaselinas desde 35 metros en un triangular en el campo de la Virreina junto al 26 de Febrero, asumió todos sus peajes y se llevó al as. Un chico, además, alegre, cariñoso y agradecido. El peligro, como queda dicho, está ahí porque está demasiado cerca y en el Sevilla saben que tiene posibilidades de perderse, pero también tiene, y muchas, de hacerse futbolista caro en dos actuaciones a la vuelta de cualquier esquina. Una ya está en Youtube, porque es un jugador de los que antes se decía de Estudio Estadio y ahora se mete por los ojos en el canal internauta. Y eso fue lo que pasó. El canterano mejor pagado se fue libre, aunque el Sevilla se guardó un 20% de una futura venta. Por, llegado el acaso, defender que fue buena la gestión.

Es Manu Cordero. Con sus cosas. Déjenlo por imposible, que la lía…

 

La conducta del padre como reflejo del entrenador

Publicado por Jesús Alba  /   febrero 04, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Protocolo base en el inicio de los partidos en fútbol 7.

Protocolo base en el inicio de los partidos en fútbol 7.

Afortunadamente, entre las bondades de las redes sociales está el poder difundir artículos y reflexiones que alertan y logran concienciar a todos los que están cerca del deporte de base de que el respeto forma parte del juego… debe formar parte del juego. Afortunadamante, la formación que reciben los entrenadores que están en contacto con jugadores en edad de crecimiento en todos los ámbitos es cada vez más completa y tiene muy presente el respeto de las normas, así como la priorización de la educación en valores y la formación transversal a la obtención de resultados, algo que debe ser mucho más acusado cuanto más baja sea la categoría.

Pero, desgraciadamente, se siguen dando casos lamentables. Algunos, los menos, acaban con violencia, y son los que suelen salir en los medios de comunicación. Otros, en el caso de insultos y presión excesiva, se siguen produciendo cada fin de semana.

Si al más alto nivel la Liga de Fútbol Profesional y el Consejo Superior de Deportes a través de la Comisión Antiviolencia persiguen con duras sanciones a los clubes el insulto en los estadios de fútbol, la medida empieza a ir calando en otros ámbitos. Hay Federaciones que han abierto un camino con una experiencia piloto que deberían seguir otras, pero… ¿deberían quedarse ahí?

La Federación Catalana de Fútbol ha informado que a partir del fin de semana del 13 y 14 de febrero, los árbitros tendrán potestad de parar o incluso suspender los partidos en caso de insultos, xenofobia o violencia de género ya sea en el campo o en las gradas dentro de una campaña denominada ‘Cero insultos en la grada’. “Esta campaña es el proyecto más importante y de más responsabilidad que la Federación quiere tirar adelante de cara al futuro de nuestro fútbol. Es absolutamente necesario para practicar con normalidad el fútbol, ya que va a la raíz de uno de los problemas más graves de nuestro fútbol: el comportamiento en las gradas”, ha asegurado Andreu Subies, presidente de la FCF.

Inconscientemente, y provocado por la inercia de lo que nos enseñan las redes sociales, las primeras miradas van hacia los padres. En algunas ligas no federadas se ha instaurado la figura del delegado de padres, una experiencia también interesante, que podría ayudar. Es verdad que se dan y se seguirán dando muchos casos de violencia y presión verbal procedentes de esta figura que juega un papel esencial en la formación del niño, pero también lo es que el comportamiento de éstos suele estar conectado con el talante del entrenador de sus hijos. No siempre, pero hay conexión directa. A lo mejor es una barbaridad, pero un equipo en el que el entrenador es agresivo, los padres lo son desde la grada. Un niño en un campo de fútbol es el reflejo de su entrenador, y un padre apoyado en la valla es el reflejo del entrenador de su hijo.

Evidentemente, no pedimos desde aquí que el entrenador eduque a los progenitores, pero, sí que haga por reconducir estas actitudes con las herramientas que tiene.

Se ven entrenadores agresivos en equipos alevines, benjamines, infantiles… y, suele haber coincidencia, con los mensajes que a los hijos les llegan desde la grada o, en este caso, de detrás de la valla. Tan loable como imitable es la propuesta de la Federación Catalana, pero seguirá siendo un problema sin cerrarse. Otras de las medidas recogidas en esta campaña será la obligación de saludo final del partido entre jugadores, entrenadores, delegados y árbitros. En fútbol 7 este saludo suele ser habitual antes de los partidos fomentado por los árbitros. Los entrenadores deben obligar a sus jugadores a saludar no sólo a los rivales, sino también a sus entrenadores y a sus padres. Se suele cumplir. Lo de que se cumpla al finalizar el encuentro ya es otra historia porque el protocolo arbitral ya no aparece. Entonces el protocolo es responsabilidad de los entrenadores y son ellos quienes deben obligar, sea cual sea el resultado, a saludar tanto a los rivales, como a árbitros, entrenadores y delegados del equipo contrario y, por último, a todos los padres y al público en general.

Que los árbitros (estamos pidiendo que tengan una personalidad fuerte cuando en muchos casos son casi adolescentes en categorías de fútbol 7) tomen la decisión de suspender un partido si está viendo una conducta agresiva o violenta es, para empezar, mucho suponer. Sobre todo porque son ellos en muchos casos los que sufren esta violencia verbal. Ya sería mucho pedir que pudieran también de parar los partidos cuando un entrenador no se dirija de forma adecuada a los niños a los que está formando, que dirija los partidos de manera agresiva, con una competitividad extrema, o que no dosifique correctamente los esfuerzos físicos de todos los jugadores. Generalmente, todos estos comportamientos suelen ir acompañados con algunos “consejos” en tono más o menos amenazante (casi siempre in crescendo) hacia el que también está en un proceso de formación en el mundo del silbato.

Se siguen viendo entrenadores en fútbol 7 que castigan a sus jugadores a dar  varias vueltas al campo después de los partidos por no lograr un resultado positivo, se siguen viendo entrenadores que no sacan a su mejor jugador del campo mientras el resto rota, se siguen viendo entrenadores que protestan continuamente la labor de los árbitros, se siguen viendo entrenadores que maltratan psicológica y verbalmente a los niños a los que debe dar una formación, se siguen viendo entrenadores que no son capaces de frenar la mala conducta de un padre, sino que más bien la ve como un aliado en una posible batalla, se siguen viendo entrenadores que le dan todo el valor a los triunfos y al mayor número de goles posible, se siguen viendo entrenadores que premian en los niños conductas antideportivas si con ello logran un beneficio deportivo, se siguen viendo entrenadores que no dan un refuerzo positivo a un chico que comete un fallo, sino todo lo contrario…

La mirada suele estar fijada en los padres, y es verdad que hay muchísimos casos denunciables, pero echen un poco la vista al comportamiento del guía que deben ser los entrenadores, que estos sí han sido formados para ser siempre educadores y nunca generadores de tensión.

El talento que florece en El Palmar

Publicado por Jesús Alba  /   enero 26, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Marc celebra un gol con la camiseta del Sanluqueño.

Marc celebra un gol con la camiseta del Sanluqueño.

Las cosas no suceden por casualidad. Se pone la semilla y, bien regada, aflora la planta. El Atlético Sanluqueño hace un par de temporadas empezó a despuntar con sus juveniles un trabajo serio que encontró en la persona de José Pérez Herrera al encargado de dar la última vuelta de tuerca. Primero, un gran temporada en Liga Nacional por delante de equipos de capitales de provincia que valió un histórico ascenso a División de Honor, donde el talento ya se pulía enfrentándose a la élite de la categoría en el ámbito andaluz.  Ahí, al mando de Francisco José Cordero, ‘Rubio’, aquel delantero lebrijano del Sevilla por el que el Barcelona pagó 50 millones de las antiguas pesetas, aparecían jugadores como un zurdo llamado Cristian Rodríguez, que ya por entonces siendo juvenil alternaba partidos con el Sanluqueño B, Ocaña, Adrián, actualmente en el Córdoba junto a Zequi y del que ya hablamos aquí, Marc Cardona

Los pasos estaban marcados. José Pérez Herrera, un técnico joven, preparado y con ganas, pasó en menos de un año y medio del juvenil en Liga Nacional al primer equipo de un club que tiene que subsistir en precaria situación económica. La marcha de Puma, sin quererlo, abrió un nuevo capítulo en la historia del club. Esa temporada, que fue la pasada, el Atlético Sanluqueño hizo un gran final de campaña con gran presencia de parte de ese pujante grupo de jóvenes que ya hoy tiene un recorrido y una experiencia en una categoría cada vez más atractiva como es la Tercera División. En Sanlúcar de Barrameda se pudo disfrutar de una fase de ascenso a Segunda División B en la que el conjunto de Pérez Herrera superó dos eliminatorias ante Teruel y Formentera y rozó la proeza ante el Levante B.

En esta campaña, aun sin cobrar las nóminas, el Sanluqueño sigue siendo un equipo referencia en el grupo X y candidato, otra vez, a jugar la liguilla. Y todo, con un técnico con hambre que  no deja de mirar hacia abajo y un bloque en el que predomina la juventud, jugadores que están en la agenda de no pocos clubes profesionales. Y si los goles de Marc son los que más destacan, detrás hay mucho más. El espigado delantero de origen ilerdense y criado en Jerez de la Frontera acumula 15 dianas tras las tres que hizo al Sevilla C y está siendo vigilado de cerca, como es normal a sus 20 años, siendo el Betis el que más interés llegó a poner. Con apariencia de cierta fragilidad, pero con mucha altura, ha asido con fuerza y sin complejos el testigo de un veterano del gol como Pedro Carrión. Juego aéreo, disparo y trabajo en la presión para abrochar un estilo de juego dinámico en la que otros jugadores de su quinta tienen mucho peso específico. Uno de ellos es Dani del Moral (20 años), un extremo diestro que destaca por su constancia y su gran resistencia física. Liviano, rápido e intuituvo, se convierte en una pesadilla con sus subidas por la banda. Cristian Rodríguez es un cerebro con 19 años que ofrece muchas cosas más. Con un altura considerable, puede jugar tanto por fuera como por dentro, ofreciendo siempre la calidad de su zurda y una gran visión de juego. Esta legión de juventud se refuerza con  otros nombres, algunos ya fuera de edad sub 23 pero igualmente pujantes. Adri (21), Alberto Jiménez (24), Carri (23)… Y todo lo que viene por detrás en El Palmar, donde, como en cualquier sitio, toda semilla que se plantó en su día y que se cuida correctamente, acaba floreciendo.

 

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