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El talento que florece en El Palmar

Publicado por Jesús Alba  /   enero 26, 2016  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Marc celebra un gol con la camiseta del Sanluqueño.

Marc celebra un gol con la camiseta del Sanluqueño.

Las cosas no suceden por casualidad. Se pone la semilla y, bien regada, aflora la planta. El Atlético Sanluqueño hace un par de temporadas empezó a despuntar con sus juveniles un trabajo serio que encontró en la persona de José Pérez Herrera al encargado de dar la última vuelta de tuerca. Primero, un gran temporada en Liga Nacional por delante de equipos de capitales de provincia que valió un histórico ascenso a División de Honor, donde el talento ya se pulía enfrentándose a la élite de la categoría en el ámbito andaluz.  Ahí, al mando de Francisco José Cordero, ‘Rubio’, aquel delantero lebrijano del Sevilla por el que el Barcelona pagó 50 millones de las antiguas pesetas, aparecían jugadores como un zurdo llamado Cristian Rodríguez, que ya por entonces siendo juvenil alternaba partidos con el Sanluqueño B, Ocaña, Adrián, actualmente en el Córdoba junto a Zequi y del que ya hablamos aquí, Marc Cardona

Los pasos estaban marcados. José Pérez Herrera, un técnico joven, preparado y con ganas, pasó en menos de un año y medio del juvenil en Liga Nacional al primer equipo de un club que tiene que subsistir en precaria situación económica. La marcha de Puma, sin quererlo, abrió un nuevo capítulo en la historia del club. Esa temporada, que fue la pasada, el Atlético Sanluqueño hizo un gran final de campaña con gran presencia de parte de ese pujante grupo de jóvenes que ya hoy tiene un recorrido y una experiencia en una categoría cada vez más atractiva como es la Tercera División. En Sanlúcar de Barrameda se pudo disfrutar de una fase de ascenso a Segunda División B en la que el conjunto de Pérez Herrera superó dos eliminatorias ante Teruel y Formentera y rozó la proeza ante el Levante B.

En esta campaña, aun sin cobrar las nóminas, el Sanluqueño sigue siendo un equipo referencia en el grupo X y candidato, otra vez, a jugar la liguilla. Y todo, con un técnico con hambre que  no deja de mirar hacia abajo y un bloque en el que predomina la juventud, jugadores que están en la agenda de no pocos clubes profesionales. Y si los goles de Marc son los que más destacan, detrás hay mucho más. El espigado delantero de origen ilerdense y criado en Jerez de la Frontera acumula 15 dianas tras las tres que hizo al Sevilla C y está siendo vigilado de cerca, como es normal a sus 20 años, siendo el Betis el que más interés llegó a poner. Con apariencia de cierta fragilidad, pero con mucha altura, ha asido con fuerza y sin complejos el testigo de un veterano del gol como Pedro Carrión. Juego aéreo, disparo y trabajo en la presión para abrochar un estilo de juego dinámico en la que otros jugadores de su quinta tienen mucho peso específico. Uno de ellos es Dani del Moral (20 años), un extremo diestro que destaca por su constancia y su gran resistencia física. Liviano, rápido e intuituvo, se convierte en una pesadilla con sus subidas por la banda. Cristian Rodríguez es un cerebro con 19 años que ofrece muchas cosas más. Con un altura considerable, puede jugar tanto por fuera como por dentro, ofreciendo siempre la calidad de su zurda y una gran visión de juego. Esta legión de juventud se refuerza con  otros nombres, algunos ya fuera de edad sub 23 pero igualmente pujantes. Adri (21), Alberto Jiménez (24), Carri (23)… Y todo lo que viene por detrás en El Palmar, donde, como en cualquier sitio, toda semilla que se plantó en su día y que se cuida correctamente, acaba floreciendo.

 

De diablillo a realidad en el área

Publicado por Jesús Alba  /   enero 18, 2016  /   Publicado en Las promesas  /   Ningún comentario
NombreRubén Colmenero, 'Buben'EquipoSevilla FCEdad18 años


Nombre
Rubén Colmenero, ‘Buben’
Equipo
Sevilla FC
Edad
18 años

Llegó a la Ciudad Deportiva un chico menudo, liviano, con cara de bueno y un flequillo de pícaro por el que algunos no daban un duro. La experiencia de futbolistas extremeños en una cantera en la que la competitividad se masca desde que traspasas la cancela no había sido alentadora. Y precisamente de su club de procedencia, el Plasencia, estaba fresco un ejemplo especialmente desalentador, Julio César, que apenas tardó un mes en hacer las maletas y tomar el camino de vuelta.

Era, en físico, el más pequeño y delgadito junto a Vicente de un División de Honor en el que desde el primer minuto había que echar el aliento en el cogote al de delante. Siempre con una sonrisa en la cara, era al que buscaban para que se colara arrastrándose por el suelo bajo la valla cuando había que rescatar los balones que salían del recinto de entrenamiento junto a la carretera de Utrera.

En el campo era otra cosa, aunque igual de dispuesto para todo. Vivo, listo y tremendamente intenso. “Buben desde muy pronto se destapó como un delantero moderno, con gran capacidad de desmarque y la facultad de mezclar un ritmo alto con serenidad pese a su edad”. Así lo define Diego Pastelero, entrenador que ha dirigido a todos los grandes clubes de Extremadura y uno de sus primeros descubridores. La verdad que aquella selección extremeña dio guerra en el Campeonato de España.

Buben, o lo que es lo mismo, Rubén Colmenero,  natural de Malpartida de Plasencia, jugó en el Chinato, el equipo de su pueblo, hasta los 9 años, luego pasó seis años en el Ciudad de Plasencia antes de recalar en la UP Plasencia, desde donde llegó al Sevilla hace dos veranos. En su primer año en el Sevilla, con entradas y salidas intermitentes, fue utilizado más en la banda que en el área, donde había llamado la atención de los técnicos nervionense tanto en su club como en la selección extremeña, pero en su segunda temporada, con un físico bastante más cuajado, su rendimiento como goleador está siendo excelente. Lleva anotados ocho goles y entre sus hitos está el haber puesto firma al primer tanto del Sevilla en la historia de la Youth League, con un cabezazo a los 13 minutos de la jornada inaugural ante el Borussia Mönchengladbach, partido en el que tampoco jugó de delantero, sino partiendo desde la cal. Pero es que Buben tiene un juego camaleónico, capaz de adaptarse al modelo con facilidad. No obstante, donde más explota sus virtudes es con la verticalidad que le permite jugar centrado. Un jugador dúctil para adaptarse a la presión alta que le exige su entrenador y permanecer fresco para ejecutar. Aunque ha ensanchado y crecido unos centímetros en su aproximación al profesionalismo, sigue siendo liviano, ahora con la ventaja de estar mucho más fuerte, tanto en el tren superior como inferior, lo que le otorga potencia para el salto. Trabaja, presiona, va al espacio, se desmarca, ejecuta rápido y sabe meter la cabeza. No está en ningún sitio y aparece por todos lados mostrando a los rivales ese rostro de niño que puede tornarse diabólico cuando el balón y la portería están por medio.

Su último tanto, a falta de tres minutos para el final, trazando una espectacular  chilena, vale -como otros tantos- su peso en oro para el División de Honor sevillista, que veía cómo se le escapaban otros dos puntos en la visita del Cádiz a la Ciudad Deportiva. Aparte de los que estaban (Vicente, Chuma…) al Sevilla llegaron dos delanteros más el pasado verano, el almeriense Miguel Martín y el cordobés Adriano, que también han tenido y tienen su momento. Pero el ‘nueve’, si no es Youth League y bajan Curro o Nané, estaba ahí… y era Buben

Bonilla, pura pirotecnia en su vuelta a Sevilla

Publicado por Jesús Alba  /   diciembre 30, 2015  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Bonilla, de espaldas con el 16, recibe el abrazo de los suyos al marcar el 5-3.

Bonilla, de espaldas con el 16, recibe el abrazo de los suyos al marcar el 5-3.

El paso por Bellavista de José Bonilla ha sido como el de una pirotecnia, una traca de goles. Un chaval que a lo mejor no tiene buenos recuerdos de un breve paso por Sevilla tuvo con la camiseta de la selección andaluza sub 18 el momento soñado. Una soberana actuación ante Castilla La Mancha que deja para la estadística tres goles y dos balones a la madera, como si fuera sencillo hacer cosas así cuando el fútbol llega a la última etapa de formación y en un nivel como es un Campeonato de España de Selecciones Autonómicas.

La selección juvenil de Manuel Lorca hizo pleno en la primera fase y coronó su paso por Bellavista con una goleada (5-3) ante un equipo inferior pero que generó más problemas de los previstos en el sistema defensivo de los andaluces. Pero estaba Bonilla para emplearse a fondo y recibir todo el fútbol que generaban el bético Julio y el malaguista Echu sobre todo para meter dentro todo lo que tocaba.

Pupilo en infantiles de Pinedita, aquel talento con cara y cuerpo de niño que hacía diabluras aunque sin llegar a ningún lado en el Sevilla de Maradona, Bonilla es un chico cordobés que descolló en aquel Séneca tan vigilado por el Real Madrid. Paco de Gracia se llevó a su cerebro, Antonio Blanco, y el Sevilla reforzó su delantera con un puntita listo, esbelto pero finito que iba a tener su prueba en el equipo de primer año cadete, el Altair, al lado de futbolistas como Shelito Campos, José Ángel Pozo o Carlos Fraile. Tuvo tiempo para aclimatarse, entrenando meses antes en la ciudad deportiva sevillista, pero cuando empezó la competición aquello no marchaba según lo previsto, también por culpa de alguna lesión inoportuna en pretemporada. Juanan Erdozain, que también reforzaba aquel ataque, jugaba más que él, Abraham, otro punta de la provincia, también… y Bonilla se volvía para tierras cordobesas antes de que llegara el mes de noviembre. Una pena, pero una historia que, desafortunadamente, se repite cada año casi en cada cantera.

Bonilla siguió creciendo, esta vez en el Córdoba, y volvía de vez en cuando a Sevilla con su equipo y también puntualmente para entrenamientos de la selección andaluza sub 16, entonces con Paco Gallardo al frente. Con una sensación extraña, lo hacía recordando un pasado fugaz y desafortunado en el Altair… Se sacó cierta espina al ganar el Campeonato de Andalucía cadete derrotando en la final al Sevilla (1-0)… hasta que llegó la mañana de este martes 29 de diciembre precisamente en el campo en el que juega el Altair de… Paco Gallardo. Muchas casualidades en un partido redondo que acaba con todos los fantasmas de este delantero sagaz y resolutivo que no impone pero que suma muchas virtudes. No es fuerte, pero se maneja bien en el área, tampoco es de ir mucho al espacio, pero tiene dinamismo y reacciona con velocidad ante balones sueltos en el área. Una mañana perfecta, sí señor.

Stoichkov, el goleador que encandiló a Pochettino

Publicado por Jesús Alba  /   noviembre 12, 2015  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Stoichkov (10) celebra con sus compañeros un gol esta temporada, al Sevilla C.

Stoichkov (10) celebra con sus compañeros un gol esta temporada, al Sevilla C.

Muchos aficionados al fútbol se preguntan quién es Stoichkov, el sorprendente máximo goleador del grupo X de Tercera División. Conocido al estilo de jugadores de más baja categoría -en Provincial abundan los apodos que recuerdan a grandes futbolistas conocidos mundialmente-, detrás del fútbolista que atiende por el apellido del histórico y racial goleador búlgaro hay un talento que no escapa a los ojos de técnicos de equipos de cierta entidad. De hecho, llamados por la curiosidad que levantan sus goles (12 en 15 jornadas) en un equipo como el San Roque que no estaba llamado a luchar por estar arriba descubren un futbolista con muchas virtudes y que aún tiene carrera por delante, pues cuenta sólo con 22 años.

Pero no es un desconocido Stoichkov en el mundo del fútbol. O no debería a niveles un poquito más avanzados. Juan Diego Molina Martínez, que así se llama este gaditano, llamó la atención de los ojeadores del Espanyol cuando militaba en el Goyu Riu en División de Honor, donde se marchó un año tras sus inicios en el San Roque, y emigró a Barcelona en edad juvenil. Firmó tres temporadas e incluso llegó a debutar en un amistoso, junto a otros canteranos, en el primer equipo periquito que dirigía Mauricio Pochettino. El entrenador argentino, ahora en la Premier League, vio en Stoichkov posibilidades a explotar. Su contratación fue anunciada por la entidad barcelonesa como “un fichaje muy ilusionante”, en palabras de Antonio Morales, consejero de fútbol base del Espanyol.

Sin embargo, como otras muchas historias, la suya no fue la esperada en la cantera espanyolista, sobre todo en la difícil etapa de pasar de juvenil a sénior. Estuvo un año en el Cacereño B y su regreso al equipo de su tierra fue todo un acontecimiento en el San Roque.

Los goles de Stoichkov tienen al cuadro gaditano muy bien clasificado, séptimo con los mismos puntos que el cuarto (Gerena) y concitan cada semana a una legión de técnicos pendientes de sus evoluciones. Aunque en sus inicios era un mediapunta con mucha movilidad y llegada, el aprendizaje y la experiencia ha hecho de Stoichkov un hombre gol, aunque ofrece muchas más cosas. Es inteligente, se mueve al espacio, se ofrece fuera del área y le da tiempo a llegar al remate. Es dinámico, versátil y con buena pegada, por lo que no habría que extrañarse que en la segunda vuelta estuviera en un equipo de Segunda División B, sin descartar a un filial, pues son varios los clubes profesionales que lo vigilan desde hace tiempo.

Román, un goleador diferente

Publicado por Jesús Alba  /   octubre 31, 2015  /   Publicado en Las promesas  /   Ningún comentario
NombreManuel RománEquipoCádiz BEdad19 años


Nombre
Manuel Román
Equipo
Cádiz B
Edad
19 años

Una vez, siendo juvenil, pasó por Sevilla. Era una mañana de invierno, lluviosa, y apenas jugó diez minutos de un Betis-Cádiz de División de Honor que acabó con empate a cero. Prácticamente no tocó el balón. Es que no lo tocó. Pero en esos diez minutos sin tocar la pelota dio más sensación de peligro que ninguno de los 22 jugadores que salieron de inicio en un partido que no se recordará por el gran juego que desplegaron los equipos participantes. En un par de aceleraciones sólo para presionar le alteró los pulsos a una defensa bética que trataba de sacar el balón desde atrás ya convencida de que el 0-0 no se movería. Era un Cádiz en el que estaban gente como Tenorio, Canty o el ahora sevillista Diego González, chiclanero como él.

Manuel Román Salado (2-8-15) es un delantero diferente. En categoría juvenil tuvo un final complicado, por diferentes cuestiones entre las que estaba alguna lesión, pero siempre dejó la impronta de lo que lleva dentro. Longuilíneo, liviano y elegante en la carrera, descarado y muy veloz, endiabladamente veloz, cuando quiere hacer daño de verdad. Este chico de 20 años ya sabe lo que es debutar con el primer equipo del Cádiz. Lo hizo oficialmente en el final de la pasada temporada, y lo ha hecho el pasado verano, en el que mientras cumplía los 20 años se veía en los periódicos como el máximo goleador del equipo amarillo en pretemporada, con tres tantos. Ahora, es el máximo goleador del grupo de Primera Andaluza en el que milita el filial del Cádiz tras descender desde la Tercera División la pasada campaña, en la que Román marcó dos goles en 14 partidos. Sus dos últimos goles en el presente ejercicio a la Valverdeña lo colocan al frente de esta tabla con 6 dianas que tienen lanzado al Cádiz B como líder absoluto.

Natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz), vive un momento dulce y está cerca de dar el salto final consciente de que tiene tesoros de los que no todos los futbolistas pueden gozar. Aceleración con una zancada limpia y poderosa pese a su falsa apariencia de debilidad física, frescura, regate, imaginación… todas esas cosas que se aprenden con más facilidad en la provincia de Cádiz, en el fútbol de calle y de arena de playa, que al abrigo de las escuelas de fútbol, con la que los padres pueden tener más controlados a sus hijos a costa de ese pellizco diferente que sólo se aprende en la calle. Román lo tiene y conforme va puliendo defectos se hace cada vez un jugador más completo. A ver hasta dónde llega.

Jóvenes y veteranos igualmente jóvenes

Publicado por Jesús Alba  /   octubre 26, 2015  /   Publicado en Historias  /   Ningún comentario
Los jugadores del filial sevillistas celebran a lo grande un gol.

Los jugadores del filial sevillistas celebran a lo grande un gol.

El fútbol ha demostrado que una planificación de un equipo filial no se puede hacer de cualquier forma. Claro que luego habrá prioridades. Cuando se hace una planificación, de cualquier cosa, ya sea en fútbol o en cualquier otra materia, lo primero que hay que hacer es establecer unos objetivos. Quizá, éstos puedan plantearse según unos recursos, o no tiene por qué, puesto que habrá clubes que puedan definir primero los objetivos y luego adecuar los recursos a esos objetivos.

En el caso del Sevilla se ha visto claro que hacer girar la política y la filosofía del filial hace mucho, muchísimo, sobre todo cuando se compite en una categoría semiprofesional como es la Segunda División B. Tras unos años comprobando una y otra vez que la apuesta por una plantilla excesivamente joven había metido al Sevilla Atlético en una espiral peligrosa, lo que muchos aconsejaban desde fuera ha sido al final la clave del cambio. Unos años con apuestas extrañas de futbolistas extranjeros combinada con generaciones con talentos tiradas a la basura para dar paso a otras hornadas aún más jóvenes, otros por cuestiones parecidas… lo cierto es que clasificatoriamente le vio las orejas al lobo un año sí y otro también. Los responsables de esta planificación se defendían con aquello de que no importaba perder la categoría incluso, sino formar jugadores. Y habría que responder: ¿no se formará más adecuadamente en categorías mejor cuanto más cercana a la que compite el primer equipo?

El pasado verano alguien dijo “se acabó” en la casa sevillista. Alguien convenció a alguien para que éste entendiera que un futbolista con 21 años en un filial sigue siendo joven, muy joven. No necesariamente había por qué tener sólo a futbolistas de 18, 19 a lo sumo, juveniles de segundo año al que le adelantaban los plazos de su formación… Es verdad que algún caso, como el de Carlos Fernández, aprender a competir con hombres siendo un niño acabó por hacerlo mucho mejor futbolista, y ahora posiblemente ocurra lo mismo con David Carmona (su segunda temporada ya en el filial) siendo juvenil, pero esto se debe hacer en casos muy puntuales, con jugadores a los que desde cadetes se les ve la velocidad que llevan en su progresión, pero cuidando la cantidad de este tipo de apuestas y también -importante- la demarcación que ocupan. Pues no es lo mismo un central, un medio centro…, que un lateral, un extremo o un punta. De ahí que con otro gran valor que sigue este año el mismo proceso que el pasado Carmona, Amo, haya que ir con especial cuidad. Con mimo y arropándolo de gente con más horas de vuelo.

El Sevilla cambió de estrategia y los frutos están aquí ya. El equipo de Diego Martínez juega de tú a tú con líderes de su grupo y se codea con lo más granado de la categoría. Ha perdido un solo partido (ante otro filial) hace más de un mes, está segundo como podría estar líder y es clasificatoriamente el tercer mejor filial de España quitando el Bilbao Athletic, que es penúltimo y único equipo nodriza en la Liga Adelante. En una hipotética clasificación de filiales de los cuatro grupos de Segunda B, el Sevilla sólo tendría por delante al Real Madrid B y al Villarreal B, sumando, por ejemplo, seis puntos más que el recién descendido Barcelona B.

Estaba claro que meter un poquito más de experiencia en puestos claves era la fórmula perfecta para que el talento de los más jóvenes siguiera su curso. Un poquito de experiencia y un poquito de físico, con jugadores que se veía venir que podían dar mucho compitiendo en otros filiales. Los casos de la pareja de centrales están claros. De Diego González ya se habló aquí y de Bernardo Cruz, de pasada, también cuando no se entendía que ese poquito de más experiencia y físico no llegara con jugadores como, por ejemplo, Rafa Gálvez, hoy en el primer equipo del Córdoba. Futbolistas como Ivi, con algún recorrido ya incluso en Primera División con el Getafe pese a proceder de su filial, abortando la marcha (con los dos pies fuera ya) de un valor de ingenio e inspiración que ve huecos donde nadie los encuentra como Borja Lasso. O la de Cotán, un jugador que lleva ya hasta un par de veranos o más viajando con el primer equipo.

Esas gotitas de oficio, sin olvidar que son jugadores aún con proyección con la única salvedad de que están más preparados que otros que se van montando en el barco por sus méritos en juveniles, ha llevado al Sevilla de Diego Martínez a donde está. Y ahí están los que año a año van ganando peso. Carlos Fernández, un hombre que está preparado ya para lo que sea, Antonio Romero, Matos, Juanje

Las cosas caen por su propio peso. Una mezcla de juventud y veteranía siempre fue la fórmula ganadora, sobre todo si los veteranos son igualmente jóvenes. 

Clasificación de filiales en Segunda División B

Equipo          Puntos           Posición

1.  Real Madrid B        23                1º grupo II
2. Villarreal B              20                3º grupo II
3. Sevilla Atlético        19                2º grupo IV
4. Granada B               16                 7º grupo IV
5. Barcelona B             13                12º grupo III
6. Sporting B                13               12º grupo I
7. Levante B                  13               13º grupo III
8. Almería B                 12                14º grupo IV
9. Espanyol B               12                15º grupo III
10. Real Sociedad B     11                13º grupo II
11. Valencia B                11                16º grupo III
12. Valladolid B            11                16º grupo I
13. Celta B                      10               17º grupo I
14. Getafe B                    8                 19º grupo II
15. Betis B                      4                  20º grupo IV

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