De diablillo a realidad en el área

Publicado por Jesús Alba  /   enero 18, 2016  /   Publicado en Las promesas  /   Ningún comentario
NombreRubén Colmenero, 'Buben'EquipoSevilla FCEdad18 años


Nombre
Rubén Colmenero, ‘Buben’
Equipo
Sevilla FC
Edad
18 años

Llegó a la Ciudad Deportiva un chico menudo, liviano, con cara de bueno y un flequillo de pícaro por el que algunos no daban un duro. La experiencia de futbolistas extremeños en una cantera en la que la competitividad se masca desde que traspasas la cancela no había sido alentadora. Y precisamente de su club de procedencia, el Plasencia, estaba fresco un ejemplo especialmente desalentador, Julio César, que apenas tardó un mes en hacer las maletas y tomar el camino de vuelta.

Era, en físico, el más pequeño y delgadito junto a Vicente de un División de Honor en el que desde el primer minuto había que echar el aliento en el cogote al de delante. Siempre con una sonrisa en la cara, era al que buscaban para que se colara arrastrándose por el suelo bajo la valla cuando había que rescatar los balones que salían del recinto de entrenamiento junto a la carretera de Utrera.

En el campo era otra cosa, aunque igual de dispuesto para todo. Vivo, listo y tremendamente intenso. “Buben desde muy pronto se destapó como un delantero moderno, con gran capacidad de desmarque y la facultad de mezclar un ritmo alto con serenidad pese a su edad”. Así lo define Diego Pastelero, entrenador que ha dirigido a todos los grandes clubes de Extremadura y uno de sus primeros descubridores. La verdad que aquella selección extremeña dio guerra en el Campeonato de España.

Buben, o lo que es lo mismo, Rubén Colmenero,  natural de Malpartida de Plasencia, jugó en el Chinato, el equipo de su pueblo, hasta los 9 años, luego pasó seis años en el Ciudad de Plasencia antes de recalar en la UP Plasencia, desde donde llegó al Sevilla hace dos veranos. En su primer año en el Sevilla, con entradas y salidas intermitentes, fue utilizado más en la banda que en el área, donde había llamado la atención de los técnicos nervionense tanto en su club como en la selección extremeña, pero en su segunda temporada, con un físico bastante más cuajado, su rendimiento como goleador está siendo excelente. Lleva anotados ocho goles y entre sus hitos está el haber puesto firma al primer tanto del Sevilla en la historia de la Youth League, con un cabezazo a los 13 minutos de la jornada inaugural ante el Borussia Mönchengladbach, partido en el que tampoco jugó de delantero, sino partiendo desde la cal. Pero es que Buben tiene un juego camaleónico, capaz de adaptarse al modelo con facilidad. No obstante, donde más explota sus virtudes es con la verticalidad que le permite jugar centrado. Un jugador dúctil para adaptarse a la presión alta que le exige su entrenador y permanecer fresco para ejecutar. Aunque ha ensanchado y crecido unos centímetros en su aproximación al profesionalismo, sigue siendo liviano, ahora con la ventaja de estar mucho más fuerte, tanto en el tren superior como inferior, lo que le otorga potencia para el salto. Trabaja, presiona, va al espacio, se desmarca, ejecuta rápido y sabe meter la cabeza. No está en ningún sitio y aparece por todos lados mostrando a los rivales ese rostro de niño que puede tornarse diabólico cuando el balón y la portería están por medio.

Su último tanto, a falta de tres minutos para el final, trazando una espectacular  chilena, vale -como otros tantos- su peso en oro para el División de Honor sevillista, que veía cómo se le escapaban otros dos puntos en la visita del Cádiz a la Ciudad Deportiva. Aparte de los que estaban (Vicente, Chuma…) al Sevilla llegaron dos delanteros más el pasado verano, el almeriense Miguel Martín y el cordobés Adriano, que también han tenido y tienen su momento. Pero el ‘nueve’, si no es Youth League y bajan Curro o Nané, estaba ahí… y era Buben

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