Cultivar el ‘otro fútbol’ y sus genuinos valores

Publicado por Jesús Alba  /   mayo 04, 2018  /   Publicado en Destacada, Video  /   Ningún comentario

Hay un fútbol muy alejado de los focos de los estadios, de los Messis y los Cristianos Ronaldos, y es el que trata de cuidar y cultivar la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF). Defender la formación como valor parejo e incluso más importante que la competición, potenciar la educación a través del deporte, garantizar los derechos del menor, fomentar la integración… son los pilares sobre los que deben construirse el futuro de una sociedad, de la sociedad que debe rodear el fútbol.

Los jugadores de ahora en fútbol base serán los aficionados del mañana y mientras los organismos gubernamentales tratan de luchar por erradicar de los estadios los insultos y las agresiones, la labor de los programas puestos en marcha en Andalucía ponen una piedra importante en este camino.

Mientras nos aturden a diario con imágenes vergonzosas de padres enzarzados en batallas campales en partidos de alevines y benjamines, mientras el insulto es moneda de cambio habitual, la presión al  niño, la agresividad, la escasez de valores, las faltas de respeto al contrario, al árbitro, al entrenador, incluso al compañero… los técnicos de la Federación Andaluza han sido pioneros en el lanzamiento de campañas para cuidar el fútbol base y educar a través de él. Un spot muy acertado fue el que mostraba la cara de un niño mientras una voz en off reproducía los consejos equivocados de sus padres. “Venga, que son muy malos”, “tú eres mejor que él”, “hazme caso a mí y no al entrenador”, “árbitro, qué malo eres”, “hay que ganar como sea”… Mientras estas frases suenan como bofetadas en el rostro del niño, éste al final explota llevándose las manos a la cara, con un ruego. “Déjame jugar”, el título de la campaña.

Es sólo un ejemplo, muy ilustrativo, de lo que desea inculcar el fútbol andaluz. Porque hasta que entendamos que en el fútbol formativo, en el fútbol base, el resultado pasa a un segundo plano, estas situaciones se seguirán repitiendo.

Antes, la RFAF se preocupa en premiar comportamientos solidarios en el terreno de juego. Iniciativas como la ‘Tarjeta Verde’ o el ‘Brazalete Fair Play’ se pusieron en marcha para fomentar decisiones ejemplares que también han sido recogidos en vídeos, aunque desafortunadamente con menos difusión que las peleas entre padres y entrenadores. Acciones como dejarse un gol por entender que el árbitro se equivocó a favor, dejar el juego por atender a un rival lesionado… han sido objeto de estos premios simbólicos que tratan de concienciar a la sociedad.

Otros programas como el llamado ‘Árbitro protegido -18 años’ han tratado también de defender la labor de los jueces, en muchos casos menores de edad, que deben sufrir más que nadie la violencia que campa a sus anchas por nuestras instalaciones deportivas.

El fútbol andaluz también, como cada año, se ocupó del deporte inclusivo, se preocupó por la integración, una de las funciones primarias del deporte. En las jornadas de ‘Fútbol y Otras Capacidades’, la RFAF se volcó en acercar el fútbol y el deporte en general a personas discapacitadas. Con la presencia estelar como cada año de Gonzalo Rivas, director general de discapacidad de la Junta de Andalucía, la normalidad le ganó terreno a la competitividad insana y a la discriminación. En este sentido, Andalucía cuenta con equipos varias modalidades tanto de fútbol sala adaptado como para jugadores con Sindrome de Down que compiten con otras comunidades autónomas.

También, como cada año, se organizó el Trofeo de Instituciones Penitenciarias, una iniciativa que alcanzó la octava edición con un fin claramente integrador con gran éxito.

Además, las escuelas de la Federación organizaron como cada temporada su competición alternativa a la federativa. Un campeonato en el que participan las escuelas de fútbol y en la que las reglas impiden que se produzca un número determinado de goles de diferencia, que obliga a los entrenadores a que sus jugadores disputen los mismos minutos y que trata sobre todo de premiar la confraternidad y los buenos valores.

Por último, el proyecto más ambicioso que arrancó en 2017 fue el llamado ‘Club Salud’. Liderado por el prestigioso especialista en nutrición y médico de la selección española Antonio Escribano, su presentación en el hotel Alfonso XIII de Sevilla contó con la presencia de Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, Juan Luis Larrea en su primer acto como presidente de la Federación Española en sustitución de Ángel Villar y Javier Tebas, presidente de LaLiga. Dividido en diferentes frentes como piel, vida o nutrición, este programa trata de inculcar buenos hábitos sanitarios para el deportista, de higiene, de protección solar, el ciudado de los tatuajes, tan extendido en el mundo del fútbol por los iconos televisivos, así como la calidad de la nutrición, la gasolina para cualquier deporte, y la cardioprotección de todas las instalaciones deportivas. En este sentido, reducir al máximo la muerte súbita debe ser el objetivo de nuestras autoridades deportivas, al tiempo que con la creación de este programa y en convenio con la Junta de Andalucía, todos los futbolistas federados podrán ser atendidos por el Servicio Andaluz de Salud, algo que no era posible hasta ahora y cuyas atenciones recaían exclusivamente en la mutualidad sanitaria de la Federación.

Todo ello, junto con la habitual formación adecuada para entrenadores y formadores en general, los que tienen que poner la semilla para que el fútbol cumpla esa función en la sociedad tan importante por la potente herramienta que es en la educación.

Artículo publicado en el Anuario Grupo Joly 2017

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