No es la superficie, es no tener claro el modelo

Publicado por Jesús Alba  /   octubre 14, 2018  /   Publicado en Destacada  /   Ningún comentario

Vuelvo a esta buhardilla que en su día dejé cerrada, -mejor dicho, encajada- por culpa en parte de indeseables, chupatintas y desagradecidos ladrones de oídos. Me la encuentro igual, con las sábanas guardando del polvo los muebles antiguos, enseres que me traen gratos recuerdos y que me reafirman en su mayoría la idea de quién soy y a donde quiero llegar.

Y vuelvo porque es mi manera de expresarme, igual que cada entrenador se expresa sin rodeos y de frente en los banquillos, y con ellos y con ciertas mentirijillas en las ruedas de prensa.

Realicé un comentario en una red social cuando me encaminaba a presenciar un partido de Tercera División que, por lo visto después, generó bastante controversia, y como no me encuentro cómodo en los debates en dos direcciones (algunos prefieren llamarlos polémicas) ni es lo que buscaba, he decidido zanjar la historia subiéndome a mi buhardilla y que la comparta quien quiera.

Como estamos hablando de que el partido en cuestión enfrentaba a dos equipos de cantera, creo que tiene cabida en este rincón.

Mostré mi desacuerdo en que un equipo que juega sus partidos como local en un determinado campo de césped natural cambiara el terreno de juego por otro de hierba sintética, algo que había repetido en dos ocasiones anteriores con motivo de la visita de ese mismo rival, a la sazón el enemigo de la misma ciudad, es deducible que por el hecho de que éste tiene un modelo de juego muy marcado, con especial énfasis en el juego combinativo y en el intento de querer sacar el balón siempre jugado desde la defensa y evitar, por así decirlo, el fútbol directo o el balonazo en largo.

Sin rodeos. Se trataba del Sevilla C-Betis Deportivo, o lo que es lo mismo, el segundo filial del Sevilla FC contra el primero del eterno rival, un equipo éste que entrena José Juan Romero, entrenador de marcado estilo que si está donde está es por haber hecho ese fútbol que algunos creían imposible en una categoría como la Tercera División en un campo de pueblo y de césped artificial (Gerena).

No soy sospechoso de querer defender un tipo de fútbol que considero demasiado romántico y a veces un poco absurdo y poco práctico, pero sí creo en los estilos, en el convencimiento de un modelo propio, una personalidad que, guste más a unos y otros, es la que nos lleva a mostrarnos como queremos mostrarnos.

Estrategia operativa incongruente

A mi modesto entender, el modelo de cantera que queda retratado (ojo, no es nada con el entrenador que en cada temporada le ha tocado dirigir a ese determinado filial) es el que teniendo unas instalaciones modélicas en cuanto a disponibilidad de campos (otra cosa es la comodidad del espectador) toma estas decisiones con el único fin de cambiar las condiciones del juego para que el rival no esté cómodo. Es legal y me parece lícito. Lo que ya no entiendo es si con ello se renuncia al estilo y al modelo propio. Suponiendo que lo tengan, que ésa es mi duda.

El problema del que partimos aquí es si una entidad de fútbol, llámese equis, tiene un modelo claro y definido de cantera. Si el modelo es ganar los derbis, pues me parece perfecto. Si lo que se buscan son otras cuestiones que siempre salen a relucir en los fracasos deportivos como meras excusas: formación, preparación de los jugadores potenciales para el primer equipo… habrá que preguntarse si estamos en el camino correcto. No me vale el argumento de que en estas categorías, prima más el resultado que la formación. A mi entender, el paso más importante es el de juvenil a sénior, precisamente el que a veces se descuida y donde se pierden la mayoría de futbolistas. No hay que ser muy listo para decir que al Sevilla, en su elogiada cantera, le ha faltado claramente afinar la última fase de la formación. La que ha de hacer competir de verdad y reproducir los escenarios que los jugadores se van a encontrar en la élite el que pueda llegar y en el fútbol amateur o semiprofesional el resto.

“No soy sospechoso de querer defender un tipo de fútbol que considero demasiado romántico y a veces un poco absurdo y poco práctico, pero sí creo en que es necesario tener un modelo propio”

Si lo que nos mueve es humillar en la medida de lo posible al eterno rival todo lo que podamos, ya me parece bastante sapo que tragar el que un primer filial tenga que visitar a un segundo filial.

Pero vayamos a la segunda parte, y a lo que me llevó también a hacer el comentario que hice y que, al parecer, tanto molestó en uno de los clubes protagonistas. Si se toma una decisión así como la de cambiar la superficie del terreno de juego en virtud de las características del rival siempre debe obedecer a una estrategia operativa de partido determinada. Lo que no llegué a entender es que fuera el propio Sevilla el que, con uno de los porteros posiblemente con mejor juego de pies de la categoría (Brian Jaén), buscara iniciar siempre el juego tocando en su defensa desafiando la presión de los delanteros rivales. El 0-1, para terminar de demostrar lo absurdo de la decisión de cambiar una superficie de césped natural por otra artificial, llegó como consecuencia de una pérdida de balón propia en salida de juego. Un pase de riesgo del portero al central, un mal control de éste… en fin, cosas que pasan y que se asumen cuando el modelo que uno persigue es ése.

Me podrán argumentar de todo para justificar el cambio. Como también que altos responsables que van para la foto tuvieran que irse antes del término del encuentro seguramente con cosas que hacer un día del Pilar. Se podrá decir que se resiembran los campos, que hay partidos televisados de otras categorías…, pero no, son excusas que no justifican estas decisiones.

Tengamos claro el modelo de cantera que buscamos y olvidemos tretas y trampas del pasado por mucho que sean legales y que cada equipo local esté en su derecho de elegir las condiciones del juego (como si quiere vaciar los balones o llenarlos hasta ponerlos como piedras) dentro del reglamento. Yo para esto siempre pongo el mismo ejemplo. El Villarreal y su terreno de juego híbrido (mitad natural mitad artificial) que nadie ha sido capaz de copiar y en el que juegan el Villarreal B, el Villarreal C, el juvenil División de Honor y el femenino. El campo en cuestión tiene unas gradas dignas, un palco y unas comodidades que están acordes con lo que es un club profesional y que ha sido reconcido como una de las mejores canteras de España.

PD. He dicho mi última palabra. No voy a contestar más sobre esto.

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